El domingo recién pasado se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, fecha cargada de simbolismo, significado y esperanza de equidad para toda la humanidad. Todavía significa un constructo social o una cultura en camino en muchas sociedades de retrasada o lenta evolución. Varios son los atavíos y “mores sociales” (costumbres, normas o modos de proceder socialmente convenidos), que impiden que las políticas en favor de la equidad, sean más aceleradas y realmente fructíferas para lograr los cambios que se necesitan, quizás una de las más grandes vallas sea “la educación sexista”, de la cual somos testigos a cada rato en nuestro país, a veces de voz de líderes de opinión e incluso de autoridades, que lamentablemente no han evolucionado a la hora de hablar de las mujeres. Pese a ciertas lentas, paulatinas y crecientes políticas públicas en favor de la “equidad de género”, nuestro país aún tiene una deuda muy grande y una tarea prioritaria por realizar a la hora de enfocarse en la equidad. Muy lejos estamos de países como Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia. La Primera Ministra más joven de la historia, la finlandesa Sanna Marin, señaló recientemente en el Foro de Davos que, “la paridad de género no es un problema de las mujeres, sino que es un problema de las personas”, pero este pensamiento no es mera casualidad, ella representa a un país que ya el año 1906, fue el primero de Europa y el segundo a nivel mundial en otorgar el sufragio igualitario y universal, permitiendo a las mujeres postular a cargos de elección popular. Además la convicción de esta líder, que creció en una “familia arcoíris” (dos madres), trabajó desde adolescente, que según ella misma, era la más pobre de su clase, la primera universitaria de su familia, que fue alcaldesa, parlamentaria y ministra, busca consolidar el camino de la equidad, cimentado por sus antecesoras (es), es el país de mundo que tiene un 45% de mujeres en el parlamento ( Según el Instituto Europeo para la Igualdad de Género, Finlandia, Bélgica, España y Suecia, mantienen equilibrios entre los géneros). En tanto en nuestro país, se debate desde posiciones todavía cargadas de dogmas, la paridad para los próximos y hemos tenido solo una mujer Presidenta, en dos periodos no consecutivos, comparativamente el periódico inglés – The Guardian – publica un dato curioso para nuestra poco evolucionada cultura, “que hay historias en Finlandia sobre niños que les preguntaban a sus padres si un hombre puede ser Presidente”. La aprobación del protocolo facultativo de la ONU, referido a la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), demoró en nuestro país 18 años en firmarse (ratificada por Chile en 1989, estaba en el Senado desde el 21 de agosto de 2001), considerada una verdadera “Carta Magna”, sobre la no discriminación de género, fue duramente criticada por un sector ideológico integrista, que lamentablemente no ha evolucionado con el signo de los tiempos. Los desafíos son muchos y todos debemos aportar a un verdadero cambio cultural que apunte a la equidad de género, a una actitud y mirada no sexista y la erradicación de la cultura machista de las conversaciones y del humor. Las mujeres no necesitan felicitaciones en su día internacional, lo que necesitan es caminar tranquilas y libres por las calles, con mayor respeto, dignidad e igualdad. ¿Cuál será nuestro compromiso?