Hoy se cumplen 102 años del asalto e incendio de la sede de la Federación Obrera de Magallanes, ubicada en calle Errázuriz entre Armando Sanhueza y Avenida España,
donde fallecieron los asociados Juan Henríquez, Antonio Rodríguez,
Mauricio Moreno, Sabino Villegas, Vicente Penna, Ismael Alonso y otras
cuatro personas no identificadas que hoy descansan en la tumba de la
federación en el Cementerio Municipal de Punta Arenas. El hecho ocurrió
en la madrugada del 27 de julio de 1920 bajo la presidencia de Juan Luis
Sanfuentes. Las “Guardias Blancas” de una denominada “Liga Patriótica”,
con el apoyo implícito del Gobierno, hacían frente a la movilización
obrera de la época de gremializados trabajadores “del campo, de los
frigoríficos y los del mar y playa”
que demandaban mejoras salariales. Los atracadores recibieron el apoyo
de la policía de la época y de un piquete de soldados del Batallón
Magallanes, que se comprometieron en la barbarie. A los bomberos se les
impidió trabajar. En la misma noche los facciosos asaltaron la imprenta
del diario “El Obrero”, recordó un artículo del escritor y periodista
Carlos Vega Delgado. El dirigente Ulises Gallardo fue fondeado en la
bahía del estrecho, salvando su vida milagrosamente. El juicio iniciado
entonces nunca encontró a los culpables, que tenían protección de alto rango. El suceso conmovió al país. La calle y la opinión pública responsabilizaron de los sucesos al teniente coronel Aníbal Parada, de la Prefectura de Policía; al subinspector Carlos Torres Droguett y al teniente de Ejército Eduardo Cristi, del Batallón Magallanes, recordó el fallecido profesor René Cárdenas Eugenín, en una crónica publicada en el periódico “Impactos”. La organización de los obreros de Magallanes fue
creada el 11 de junio de 1911, alcanzando un gran desarrollo a partir
de 1916, adquiriendo una inspiración anarco-sindicalista,
lo que motivó la progresiva reacción represiva de la burguesía, la que
culminó con el asalto e incendio de la sede de la Federación Obrera en
Punta Arenas.