A 50 años del golpe: tiempos oscuros

Cincuenta años y Chile está tóxico. Es una pena decirlo. A 50 años del golpe de estado, la gran herencia que estamos dejando para las nuevas generaciones, es un Chile deteriorado por su falta de diálogo democrático, por su falta de empatía, por su falta de acuerdo. 

Lo que pasó esta semana es una foto del pésimo momento que vive la élite política y su desconexión con todos sus compatriotas: mientras el país está sumido en un sistema frontal, nuestro Congreso discutía y peleaba por una declaración que se hizo hace 50 años y que declaraba inconstitucional el Gobierno de Allende. ¡Retrocedieron en el congreso 50 años mientras en regiones del país habitantes sufrían por las inundaciones y pedían ayuda del Estado! ¡Qué falta de empatía! ¿Cómo los políticos, después de esto, pueden alegar por la falta de confianza de los chilenos a las instituciones? 

Chile está polarizado y es gracias a las acciones del sistema político. Esto es responsabilidad del gobierno y la oposición. Del ejecutivo, por querer hacer de esta fecha un espacio de trinchera y no reconciliación, imponiendo su verdad. Tratando de imponer su agenda unilateralmente y olvidándose de las prioridades ciudadanas. Esto ha provocado, lamentablemente y en mi opinión muy personal, que la Derecha esté retrocediendo en todo lo que había avanzado respecto al 11 de septiembre de 1973. Si en 2013, a 40 años del golpe, se hablaba de “cómplices pasivos”, se cerraba el penal Cordillera (destinado a violadores de los Derechos Humanos), hoy a todas luces, se está justificando el golpe. Lo lamentable es que las nuevas generaciones del sector, aquellas destinadas a abrir la vocación de una derecha comprometida con el territorio mirando al futuro, retrocedan en el tiempo y también justifiquen el golpe, cuando no lo vivieron. 

Yo soy partidario –a través de la historia- de que el gobierno de Allende no fue un buen gobierno y fue por responsabilidad de la Unidad Popular y no del imperialismo. En lo que no hay que perderse es que un golpe de Estado es un fracaso y no se justifica. Con esto, pregunta seria: ¿Podremos llegar algún día a un consenso mínimo? ¿Que las crisis políticas siempre deben resolverse por la vía institucional, nunca con un quiebre a la democracia y que las violaciones a los DD.HH. se condenan siempre, en todo lugar?

Lamentablemente el clima de polarización en Chile se viene incubando hace años. Desde octubre de 2019. El sistema político ha sido el gran responsable porque ha perdido el rumbo de conexión con las demandas ciudadanas. Hoy el clima se hace irrespirable. La oposición en el segundo gobierno de Sebastián Piñera presentó más de 10 acusaciones constitucionales, incluida al presidente de turno, un golpe de estado encubierto. En la actualidad, ya se han presentado cuatro acusaciones. No discuto que es una herramienta constitucional que tiene el congreso, ¿pero será acaso hoy la mejor herramienta para atender el momento país?

Hoy no tenemos reforma de pensiones, no tenemos reforma de salud, no tenemos reforma tributaria, no tenemos agenda antiabusos y las leyes sobre seguridad parecen estar obsoletas a la coyuntura actual. Tanto el gobierno como los partidos -no todos, no quiero generalizar- centran sus esfuerzos en hablar a sus públicos, justificando o no un hecho, sin profundizar y pensar en la estabilidad que Chile requiere. Me decepciona pensar que el gran legado a 50 años del golpe de estado, Chile está dividido. Claramente son tiempos oscuros.

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