A
todos nos dolió lo sucedido en la última semana con el convencional
Rojas Vade, no porque mintió con una dura enfermedad que nunca tuvo y
por la que tendrá él que responder de forma personal y asumir sus
responsabilidades, sino porque nuevamente se crea un clima de
desconfianza.
La
baja aprobación de todo el sistema político comienza a permear un
espacio de sueños y anhelos de la gran mayoría de la población, como lo
es la Convención Constitucional. Que los representantes de la ciudadanía
sepan y sientan que no están solos.
Han
sido meses de ataques por parte de un sector que hará todo lo que esté a
su alcance para mantener el sistema tal cual hoy, y han sido incluso
capaces de infiltrarse en el mismo cuerpo colegiado, provocando,
mintiendo, cambiando de contexto y desinformando para crear un clima
hostil.
El
estallido social y la pandemia han demostrado que existe una inmensa
mayoría que no quiere ser gobernada por neoliberales, que no los
representa la forma burlesca con la que habla Teresa Marinovic ni la
superioridad moral de la exministra Cubillos, que no ve como una salida
el hacer bingos y rifas para reparar colegios públicos o levantarse más
temprano (como si el obrero saliera a las 12 de su casa) para pagar un
par de pesos menos en el metro o nuestro encargado de salud
desconociendo que en las comunas populares de este largo y ancho país
existen viviendas con hacinamiento.
Los
representantes de todos los sectores que se la jugaron por el apruebo y
que se están sacando la cresta dentro de esta instancia deben sentirse
acompañados. Nos jugamos nuestro futuro, la dignidad y el respeto en
estos meses.
El
desafío de este año es la unidad. El poder llegar juntos, con los
independientes, los representantes de movimientos sociales, los
militantes de los partidos, todos juntos a cambiar de una buena vez por
todas lo que reclamamos en tantas y tantas tardes de protestas y
conversación que se dieron en cada uno de los territorios de Chile.
A los constituyentes, en su amplia representación; los dirigentes
sociales, deportivos, territoriales y políticos, sepan que llevan en sus
hombros las esperanzas de toda una nueva generación por vivir en un
Chile de todos, en un Chile justo. A defender la Convención.