A propósito de sostenibilidad e inteligencia artificial

Antes
que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), publicara a fines de
2021 la Norma de Carácter 461, que incorpora temáticas de sostenibilidad
y gobierno corporativo en las Memorias Anuales, varias entidades en
Chile ya trabajaban los criterios de materia medioambiental, social y de
gobernanza (o ASG, por sus siglas inglés). Un ejemplo fue la firma de
Banchile, Larraín Vial, AFP Cuprum y Moneda Asset Management por los
Principios de Inversión Responsables, red internacional de inversores,
respaldada por la ONU y que agrupa a quienes invierten evaluando en este
aspecto.

Actualmente,
la sostenibilidad empresarial cobra relevancia en el desarrollo de las
actividades productivas, instalándose como un valor necesario para el
sector público y privado; hecho que, sin duda, a la fecha ha incentivado
a las empresas a adaptarse y asumir la oportunidad de una inversión,
que a corto plazo, genera más ventajas que caídas. No por nada, un
estudio de Accenture y el World Economic Forum reveló en 2021 que los
deseos de convertirse en una empresa sostenible y responsable creció de
sobremanera entre las compañías a nivel mundial, pasando del 65%, en
2019, al 73% en 2020.

¿Pero,
qué es la sostenibilidad empresarial y por qué es tan importante? Las
industrias la han definido como el momento en que una empresa comienza a
generar de manera permanente un impacto positivo en la comunidad, el
medioambiente y/o la sociedad a través de su propio negocio; un hecho
que cada vez es más requerido por el planeta y donde las empresas tienen
un rol clave, sin importar si están o no obligadas a hacerlo. Hoy,
incluso, para gran parte del mercado resulta imprescindible saber si una
organización es o no realmente sostenible antes de concretar cualquier
alianza o negocio.

Tomando
esto último, hablemos sobre cuánto preocupa que se omita la relevancia
de la cadena de suministros en la perspectiva de sostenibilidad. En el
caso del abastecimiento de las compañías, todo lo que refiere a calidad y
origen de sus insumos y proveedores es de una máxima prioridad. En
consecuencia, es acá donde se debe dar un paso más y acoplar las
tecnologías disponibles. Hoy, los marketplaces empresariales permiten
una serie de valores hacia la sostenibilidad, entre ellos: trazabilidad,
transparencia, fomento a la libre competencia, identificación de
características del origen (pymes, empresas locales), además de la
visualización de certificaciones de calidad, favoreciendo finalmente a
los ecosistemas económicos sostenibles.

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