Siempre,
absolutamente siempre bajo la excusa de proteger al pueblo, se tejen
las más grandes traiciones e inconsecuencias. Al fin del día vemos con
rabia e impotencia que aquellos que elegimos, los que lloran ante las
cámaras, los que se escudan en enfermedades, en religiones, en
tradiciones, en sus caras bonitas, en sus aprendidos discursos, nos dan
la espalda, se olvidan de usted, de mí y como ya no se presentan a nada,
buscan el último salvavidas ante el naufragio eminente y, como lo han
hecho siempre aunque usted no lo quiera admitir, se salvan a sí mismos o
a los poderosos que mañana le van a tender la mano. Esto no es nada
nuevo y para afirmarlo le planteo lo siguiente: ¿cuántas veces hemos
visto a los “defensores del pueblo” arribar a los grandes directorios de
empresas, bancos, Isapres, Aefepés?, ¿no son los mismos honorables, los
“servidores públicos” los que después sin decencia alguna trabajan para
los grandes consorcios, las grandes empresas?… Sí, así es y ante esta
falta de consecuencia absoluta, vemos un desfile constante de
representantes del gobierno, que luego trabajan con los que
supuestamente debieron fiscalizar y ante esta aberración y tráfico de
influencias evidente, nadie dice nada, nadie… Siguen sus vidas como si
nada esperando, al acecho, al “aguaite” (como decimos por acá),
esperando postularse a lo que sea y con quien sea dejando atrás esos
encendidos discursos del “bien popular”… Puedo entender que esto suceda,
pero lo que nunca voy a aceptar es que esto ocurra en los últimos años
vulnerando la decencia, principios, valores y la fe pública. No les
interesamos, entienda bien, no les interesamos: usted, yo, los millones
de chilenos somos una cifra, un elemento fácilmente convencible,
manipulable y es lo que han hecho década tras década y la sillita
musical continúa funcionando a la perfección rotándose los mismos de
siempre… No será nada extraño que aquellos que hoy no se postulan a
nada, los que pierdan (espero que así sea), aparezcan después en
flamantes directorios, asesorías o rostros de las multinacionales que
nos han fregado la vida a vista y complacencia de una clase política que
(entienda bien, por favor), no luchan por usted, no trabajan por usted,
sino para sí mismos. Cuando leo y escucho “éstos son los únicos que se
la juegan por la región”, no puedo dejar de preguntarme: ¿qué han hecho
realmente por usted o por mí?, ¿cuál ha sido la última ley que nos
favorece?, ¿cuál es el proyecto de ley que ha cambiado nuestras vidas y,
lo más aberrante, cuál es la iniciativa que ha cambiado nuestra región y
Chile?… Analice, estudie un poco o directamente pregúnteles: ¡Oiga,
senador, diputado, candidato a presidente!: ¿cuál ha sido la última ley
que usted ha implementado para mejorar Chile? y se va a encontrar con la
sorpresa que nada, casi nada que favorezca exclusivamente a Magallanes,
nada, lo último fue 11 años atrás, 11 años atrás y no me canso de
repetirlo para que usted tenga plena conciencia de lo que han hecho: 11
años atrás fue la última ley exclusiva para la Región… Terrible,
horrible, impresentable, vergonzoso… Le insisto, averigüe y se va a dar
cuenta que bajo el discurso bonito del regionalismo, del espíritu de
servicio, de toda la palabrería que está de moda, salvo irse a tomar un
tecito, ir a un bingo, saludar a medio mundo, hacerse el simpático,
cortarse el pelo, afeitarse y todo el humo que se vende, usted va a
encontrar muy poco trabajo por la región y se va a encontrar con puras
consignas… Que la derecha en bloque haya rechazado el 4to. retiro, no es
novedad, pero que lo haga alguien que “supuestamente” sabe y sintoniza
con nuestros problemas, me parece aberrante, escandaloso y una traición a
secas. Decir ahora que están preocupados de las pensiones futuras
mientras fuiste a calentar el asiento en el Congreso y la Ley de
modificación del sistema de fondos de pensiones duerme ante tus ojos, no
merece análisis alguno y en tanto sigan las justificaciones crece y
crece tu culpa. Fue una bofetada, fue -como siempre-, seguir cuidando el
dinero de los poderosos, fue una pasada de cuenta por rencillas
personales, por maldad, por simple revancha cuando la credibilidad se va
por los suelos y ya no cuentas con la confianza de nadie. Así nos
pagan, así nos tratan, así de inconsecuentes son los que por años y años
se pasean por el Congreso… ¿Usted va a seguir votando por los mismos?
¿En serio les cree ahora que van a mejorar el país?… Si es así, bien,
nada que hacer, seguiremos siendo abusados por cuatro años más. Yo, lo
vengo repitiendo por años, no les creo, ya no les creo para nada. Con
los mismos de siempre no vamos a avanzar y menos con los que ahora se
disfrazan aparentando lo que nunca fueron y lo que nunca serán. Para
todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los traidores y los travestis en la política. ¡Córtenla con el descaro de la sillita musical!