Estamos llegando al
final de cuatro años y medio de muchos flashes, harto abrazo, buenas
tortas y figuración, pero como dicen en buen chileno, “ni una papa pelá”
en cuanto al crecimiento de nuestra comuna. Cuatro años que frenaron
los avances con los que veníamos en materia de infraestructura,
deportivo, social y cultural.
Antes
de seguir, quiero hacer un pequeño racconto de lo que fue la anterior
campaña municipal, donde el actual alcalde acusaba por todos los medios
amiguismo, operadores y creaciones de climas de inseguridad, ofreciendo
recetas para todo (bah, se parece bastante a la campaña del actual
Presidente de la República).
Pues
bien, no terminábamos ni de contar los votos cuando ya tenían instalado
a los que serían los candidatos a diputado de la derecha en el
municipio con grandes sueldos, creó puestos de trabajo inexistentes para
los dirigentes de su partido, manejó el gobierno regional a diestra y
siniestra (nuevamente tiene un actuar muy parecido al de nuestro primer
mandatario).
Claro
que hay que reconocer una habilidad a la autoridad comunal, que no es
otra que tener un excelente manejo comunicacional y una cercanía en el
mano a mano con los vecinos de todos los barrios, independiente que no
vean ni el más mínimo desarrollo de sus territorios, pero la sonrisa es
capaz de, incluso, hacernos olvidar paros larguísimos en educación,
intento de vender el patrimonio municipal, camionetas con sobre precio
para que paseen por la ciudad, cierre de la OPD, despidos millonarios,
operadores en todos lados, olvidar el arte, la cultura y el deporte,
hacer pasar desapercibido los 500 años de la circunnavegación de
Hernando de Magallanes y operar un Gobierno Regional entero, con
desfiles de subsecretarios y ministros que vienen a prometer y hacer
campaña en pleno proceso eleccionario.
Culpa
de esto tiene también nuestro cuerpo colegiado de concejales, salvo con
honrosa excepción, han mirado tranquilamente cómo el alcalde hace y
deshace sin siquiera un cuestionamiento. Necesitamos, independiente del
alcalde de turno, de un concejo robusto, que sepa y deba alzar su voz
cuando los caminos se ponen pedregosos.
Queremos
aires nuevos en la municipalidad de Punta Arenas. Queremos presencia de
opinión de los ocho ediles que acompañarán al alcalde, pedimos
articulación política para hacer, al menos, un pequeño contrapeso en la
mala toma de decisiones.
Pero
bien, a los que creemos en la política, nuevamente se nos presenta la
oportunidad de poder cambiar este destino, poniendo las ideas por
delante en busca de un bien para la comunidad. Ahora es el turno de
convencer a las vecinas y vecinos que acá tenemos los mejores nombres,
de hombres y mujeres, que se ponen a disposición de nuestra ciudad.
En
nuestras manos está poder girar el timón de este barco que lleva cuatro
años navegando sin rumbo ni sentido. Amigas y amigos, nos llegó la hora
de la unidad, los vecinos lo necesitamos.