A solo días de elecciones constituyentes

Muchas
críticas ya se han escuchado respecto del rol de los políticos y de los
parlamentarios en el proceso constituyente. Sin perjuicio de que este
actuar sea posiblemente motivado por la popularidad que atribuyen a la
medida —y pensando muchos en sus posibilidades de reelección—, las
“vueltas de carnero” serán una muestra también de las debilidades de
convicciones, falta de seriedad en sus afirmaciones e impredictibilidad
respecto de sus futuras actuaciones. Ello solo abona en favor del
descrédito en que —según todas las encuestas— ha caído la actividad
parlamentaria, dificulta la recuperación del prestigio de que ella
necesita gozar, y complica el futuro de la política, fundamental para el
devenir de la nación. En Magallanes hemos visto muchos casos y somos
testigos de cómo algunos hoy representan a un partido, ayer fueron de
otro y anteayer utilizaron también el nombre de otra colectividad para
llegar a cargos de elección popular. La democracia representativa se
basa e
n que los representantes electos
no actúen solo como caja de resonancia de las disímiles opiniones e
intereses de sus electores, sino en la capacidad de aquellos para,
sustentados en la confianza de sus votantes, articular esa diversidad y,
en un proceso deliberativo, alcanzar las mejores soluciones. Tal
confianza se genera tanto por su adscripción a principios compartidos
con el elector
,
como por los rasgos de su propio carácter que hagan predecible su
actuar. Lamentablemente, y más allá de popularidades transitorias, la
inconsistencia de que están dando muestra distintos congresistas no
contribuye a recuperar la confianza institucional ni puede ser la
respuesta al cuestionamiento ciudadano que tan gráficamente evidenció el
últ
imo plebiscito, al optar los chilenos por excluir completamente a los parlamentarios del proceso constituyente.

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