En las últimas semanas Chile cambió, los chilenos cambiaron, el gobierno cambió, todos hemos cambiado, porque el pacto social bajo el cual habíamos vivido se resquebrajó y mostró sus heridas y sus grietas. Esa fuerte y clara voz de los ciudadanos la hemos escuchado con mucha atención y mucha humildad y ha significado valiosos aprendizajes, porque representan demandas que son justas y legitimas y por eso nos comprometen como gobierno y sociedad. Como dijo el Presidente Sebastián Piñera el otro día: “nuestro escudo nacional dice por la razón o la fuerza, la noche del martes optamos por el camino de la razón para darle una oportunidad a la paz”. Esto gracias al histórico Acuerdo por la Paz, que nos llevará a un proceso de plebiscito de entrada el próximo mes de abril del 2020, donde la ciudadanía podrá elegir si quieren o no que se redacte una nueva constitución, y de ser así, saber mediante qué mecanismo se realizará. Las alternativas serán una Convención Mixta Constitucional en la que participarían una cantidad de representantes del Congreso y de representantes ciudadanos electos democráticamente; o una Convención Constituyente que estaría compuesta al 100% por representantes de la sociedad civil. Después de esto para el mes de junio 2020, vienen las primarias para Gobernadores y Alcaldes. Seguido de eso en Octubre 2020 se realizarán las elecciones oficiales de Gobernadores, Alcaldes, Concejales y de los Delegados Constituyentes si es el caso. Por lo que el próximo año tendremos reiterados procesos de votación, acto cívico que nos hace partícipes del sistema y sin duda nos convierte en dueños de nuestro futuro; es la manifestación intrínseca de la voluntad y de los anhelos personales y esperamos sea un proceso justo para todas las partes y por esta vía se logre un buen resultado. Votar es hoy un derecho, una importante responsabilidad y, teniendo en cuenta la historia, también un privilegio. En 2012 se aprobó la Ley N° 20.568, que reformó el sistema de sufragio universal, cambiando la inscripción voluntaria y el voto obligatorio por la inscripción automática y el voto voluntario. Desde ese momento en Chile, la abstención ha sido la principal protagonista en los diversos procesos electorales hasta la fecha, lo que espero cambie en esta oportunidad, que sea evidente la frase de: “Chile Despertó”, porque como ya dije, votar es un derecho, pero también un deber que cumplir de modo responsable. Votar es un ejercicio de solidaridad. Todos han de contribuir con su voto al bien común.