Históricamente,
el tren ha sido la columna vertebral del desarrollo económico,
demográfico y turístico de nuestra comuna. Más de 120 años donde
nuestros vecinos han preferido este servicio por su calidad y precisión.
Pero esta historia está siendo empañada por la improvisación y olvido
por parte de las autoridades hacia nuestra localidad, desde el
lamentable accidente ferroviario ocurrido durante la madrugada del
pasado 20 de junio en San Bernardo. Este suceso dejó al descubierto la
compleja realidad en el transporte público de las comunas rurales que,
aunque somos parte de la Región Metropolitana, no somos considerados en
sus planes.
Ya
son semanas de servicio intermitente y mediocre, donde le sistema de
buses de transporte público no da abasto al importante volumen de
vecinos que deben desplazarse a Santiago para trabajar o estudiar. No
hemos contado con apoyo alguno por parte del Ministerio de Transporte,
teniendo presente que hemos evidenciado nuestra frágil situación a las
autoridades pertinentes en 5 ocasiones, donde hemos presentado proyectos
de mejora, como el aumento en la capacidad de los automóviles que
forman parte del sistema de colectivos Contacol, donde hemos sido
escuchados, pero con nulo apoyo a nuestras solicitudes.
A
esto se suma la falta de proyección en base al crecimiento proyectado
de la comuna para sentar las bases de las licitaciones, que nos deja
atados a un servicio pobre e insostenible en el tiempo.
Vemos
desde lejos las proyecciones de más líneas de Metro, más inversión en
nuevas máquinas en el sistema RED, nuevos recorridos para la Provincia
de Santiago y el aumento de la subvención a las empresas participantes
de esa zona, reafirmando con cada una de esas decisiones lo olvidado que
estamos en la ruralidad.
Todas
las falencias quedaron expuestas como una herida sangrante gracias a la
desgracia de ese choque ferroviario, exponiendo a nuestra ruralidad a
una infección que se expande sin control ni antibióticos: el abandono de
esta comuna, Paine, que sigue siendo parte de la Región Metropolitana.