Esta semana asistimos a un nuevo episodio de desabastecimiento, debido al corte de la línea de transporte terrestre que llega a nuestra región. En efecto, una situación climática esperada y frecuente, separó con una muralla de nieve, la ruta que nos provee de alimentos y suministros básicos desde el norte del país.
Gran fragilidad, para una región constitutivamente aislada.
La dependencia de vías extensas y expuestas en la comunicación terrestre, aérea, marítima y hasta ahora, digital, hacen del aislamiento un tema prioritario de preocupación y solución de cada gobierno de turno, con una visión de Estado.
Ya es reconocido el aporte que significará la Fibra Óptica Austral en la conectividad digital de este siglo. Se deberá avanzar, a paso firme, en habilitar al más alto estándar el aeropuerto de Punta Arenas, y en la nueva licitación en formulación, es imperioso exigir todos los elementos disponibles de seguridad en pista y de aproximación que la tecnología hoy permite, y no tener permanentes suspensiones o desvíos de vuelos a los que no debiéramos estar acostumbrados.
La conectividad terrestre es una tarea titánica, el gobierno anterior, con respaldo absoluto de la Presidencia y el MOP, ya inició, en conjunto con las FF.AA., la proyección de la Ruta 8, desde Última Esperanza hacia la Región de Aysén, pero esto llevará varias generaciones, lo que nos obliga a reforzar otras rutas, y hacerlas atractivas para el transporte. Son reiteradas las dificultades que los transportistas presentan en rutas extranjeras por normativas diferentes a las chilenas y aplicaciones discrecionales, en algunas oportunidades, que han causado graves trastornos en la frontera, con paros y cierres de estas y que han requerido la intervención de la Cancillería y Ministerio del Interior para subsanar, siempre de manera precaria, hasta el próximo evento.
Por lo anterior, el refuerzo, facilidad, inversión y, tal vez, subsidios puntuales bien escogidos, en la ruta marítima por Chile, son una meta importante para Magallanes y Antártica Chilena.
Apertura del Kirke, nueva solución portuaria en Natales, asociado a inversión privada como la de Navimag y su nuevo buque, reforzar rutas exitosas como Tortel-Edén-Natales, considerar el impacto del puente sobre el canal de Chacao, que nos acercan 200 Kilómetros hasta Quellón y por qué no, mirar, nuevamente el itsmo de Ofqui, en la península de Taitao. Hacer de la ruta austral, un gran puente bimodal terrestre-marítimo.
El aislamiento necesita la acción decidida del Estado, representada por la obligación de cada gobierno de turno de recoger el testigo de la carrera que se realiza en conjunto y avanzar los metros que le corresponden.