Por estos días he sido testigo presencial de hechos que me han conmovido casi hasta las lágrimas.
El
Círculo de Amigos Civiles de la Policía de Investigaciones de
Magallanes, es un grupo de personas que difunde la labor de quienes
luchan contra la delincuencia y contribuyen a que los tribunales hagan
su tarea.
Son
llamados Comisionados y me permito dar a conocer que, con el aporte de
todos y cada uno de nosotros, se pudo entregar un primer aporte, de
libre disposición a la Escuela del Centro de Rehabilitación del Club de
Leones Cruz del Sur y se hará otro, dentro de un mes más.
Ese
mismo espíritu de servicio permitió que, junto a los mandos , oficiales
y administrativos de la Prefectura de la PDI, los comisionados, junto a
un oficial jefe de la PDI, llegaran hasta el Comedor Solidario de la
Iglesia de San Francisco de Asís, con una importante cantidad de
alimentos no perecibles, como arroz, azúcar, fideos y aceite, para
potenciar la despensa de ese comedor que, cada lunes, miércoles y
viernes, entrega sesenta almuerzos semanales a quienes lo soliciten en
el modesto local contiguo a esa iglesia, incluso a familiares de
personas postradas, golpeando puertas o aceptando aportes reservados.
Y
otros comisionados, acompañados por un oficial jefe de la PDI fueron
invitados al inicio de las Fiestas Patrias, en la Escuela del Centro de
Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur, acto emotivo, patriótico
y musical a cargo de los niños y niñas de esa escuela tan especial y de
las profesoras y los equipos que los atienden, demostrando que con
amor, con vocación, con paciencia y entrega, se pueden lograr cosas muy
trascendentes, que emocionan y hacen brotar palabras de felicitaciones y
agradecimiento desde el corazón de los invitados y de los padres y
apoderados de esas tiernas criaturas que nos regalan miradas amables
desde sus propios mundos.
Pero no todo es dulce, porque también habría agraz.
Cuando
esta administración conmemoraba su 11 de Septiembre de 1973, se
volvieron a abrir las heridas que el alma nacional quiere cicatrizar,
pero no olvidar, con el paso de los años.
Esta
administración tiene sus razones y son respetables, pero lo que se
omite es penoso porque falta a la verdad ya que las Fuerzas Armada y de
Orden no querían pronunciarse, pero la gran mayoría de los chilenos de
entonces, se los pidió, cansada de la falta de alimentos, de una
inflación del 600 o más por ciento, de las acciones de grupos
terroristas, del reparto de armas en vehículos fiscales, de la llegada
de armamento extranjero y muchas otras cosas más, repudiables, por
cierto.
Ese
clima dividió al país, desató exilios, muertes y desapariciones, no
todas reales, pero muchas sí lo fueron y lo siguen siendo, lo que
lamentamos todos.
Pero
eso se omitió. Se optó por el camino de enumerar las consecuencias de
una crisis dolorosa para todos, porque perdimos un sistema democrático
que nos enorgullecía y perdimos amigos de aquí y de allá, con o sin
uniformes, amistades, bienes y muchos, la vida, un regalo de Dios.
Busquemos
caminos hacia la verdadera Unidad; que los responsables de esa crisis
las asuman y digamos la Verdad Histórica, no sólo la político-electoral,
porque como lo destacó San Juan Pablo Segundo, cuando aún era Papa,
“sólo la Verdad nos hará libres”.