Actividad microempresarial requiere de una urgente ayuda

No
podemos acostumbrarnos a que el papá Estado sea el encargado de
solventar nuestras vidas y darnos todo lo que necesitamos. Eso es
imposible, por eso hay motivar e incentivar el trabajo del sector
privado que genera numerosos puestos laborales y que terminan por
mejorar la calidad de vida de la población. En la Región de Magallanes y
Antártica Chilena hay numerosos empresarios que han surgido sobre la
base de la dedicación, esfuerzo, inteligencia y capacidad
organizacional, que creen en sus ideas e invierten sus capitales
corriendo el riesgo de perderlo todo o superar las dificultades que esta
decisión implica. En la pandemia nos dimos cuenta precisamente que los
más afectados precisamente son ellos. Estos esfuerzos que comenzaron
como micro o pequeños empresarios han permitido dar trabajo a muchos
hombres y mujeres que buscan alguna actividad que les depare un sueldo
digno que les permita llevar alivio a sus hogares, contribuyendo también
a incrementar las arcas fiscales a través de los impuestos que las
empresas deben pagar al Estado y a la disminución de la cesantía,
estadística que a veces atenta contra la movilidad social. El país pasa
por un pésimo momento, quizás el más delicado en las últimas tres
décadas. La pandemia del coronavirus nos ha dejado muy resentidos.
Necesitamos una reactivación a la brevedad, pero una reactivación de
verdad. Han existido ayudas, pero pueden ser insuficientes porque se
debe aprovechar el impulso innovador de sus ciudadanos y, por lo tanto,
merecen todo el apoyo del Estado, facilitando el acceso al crédito,
disminuir las trabas burocráticas y estimular su desarrollo, tal como
está sucediendo en educación con el ingreso masivo al sistema y la
incorporación a las universidades e institutos técnicos de jóvenes que
nunca pensaron en acceder a un título profesional, no por no tener la
capacidad intelectual suficiente, sino por no disponer del dinero
necesario para costearse los estudios calificados, que son de alto
costo. A un año y casi tres meses de haber asumido el nuevo Gobierno del
Presidente Gabriel Boric, ya es hora de que se comiencen a materializar
las ayudas para los problemas reales de la gente.

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