Adolescencia y alcoholismo

Se
denomina alcoholismo a la adicción a las bebidas alcohólicas. Una
persona que padece esta enfermedad siente deseo de tomar alcohol y no
puede controlar estas ansias. También necesita beber mayores cantidades
para conseguir el mismo efecto y tiene síntomas de abstinencia después
de interrumpir el consumo de alcohol.

El
síndrome de abstinencia es un conjunto de síntomas físicos y
sicológicos que surgen cuando una persona deja de consumir abruptamente
alcohol. También puede aparecer cuando se disminuye la cantidad de
sustancia que solía ingerir. Este síndrome es un indicador importante de
que existe dependencia a algo. En casos más graves puede producirse el
delirium tremens, caracterizado por alteraciones en la conciencia,
sudoración, fiebre, convulsiones, alucinaciones e incluso riesgo de
muerte.

El
uso y abuso alcohólico en adolescentes es un enorme factor de riesgo
dada las condiciones emocionales en que ellos se encuentran como: la
tendencia a la impulsividad, a no medir las consecuencias de sus actos y
a ceder ante las presiones grupales los predispone al consumo de
alcohol.

Un
adolescente puede recurrir al alcohol en momentos de celebración, pero
con mayor frecuencia este se convierte en un arma para desafiar a los
adultos significativos tales como: los padres o los profesores. Otras
veces lo usa para aliviar tensiones. También es un medio para competir
con sus compañeros o amigos. Frente a estas situaciones es cuando se
producen los casos más severos de intoxicación etílica. Los jóvenes, en
otras ocasiones, compiten a ver quién se emborracha más rápido y en
otras a ver quién aguanta más bebida. En estos casos se bebe por el
placer de sentir poder sobre el grupo o sobre el compañero que lo reta.
Por otra parte, en el adolescente, con frecuencia aparecen sentimientos
de superioridad. Es decir, que el mundo es de ellos y no hay qué o quién
los dañe o detenga. Otros sentimientos que pueden surgir son de
carácter agresivo debido a la hipersensibilidad común en la edad
adolescente y llevarlos a participar en una golpiza de consecuencias
impredecibles. La sexualidad acentuada también es favorecida por la
ingesta alcohólica y bajo sus efectos hay poca consciencia de límites o
de consecuencias negativas.

Algunas señales que existe un problema de alcoholismo en los adolescentes son las siguientes:

– Cambios en el estado anímico: arrebatos de cólera, irritabilidad y actitud defensiva.

– Problemas en el establecimiento educacional: escasa asistencia, notas bajas o sanciones disciplinarias.

– Cambiar de amigos, junto con una resistencia a que los padres o la familia los conozcan.

– Aspecto desordenado y encontrar alcohol en su habitación o en la mochila de su hijo, o que su hálito huela a alcohol.

Es
muy importante, si detecta que estos indicios le están advirtiendo
sobre un problema de alcoholismo. Actúe con prontitud para conseguir
ayuda especializada para su hijo.

No
hay que olvidar el ejemplo que los jóvenes ven en su casa. Si los
padres beben mucho, es probable que los jóvenes acaben bebiendo en
exceso.

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