La
pregunta es: ¿para los gobiernos existe interés por las zonas aisladas?
Muchos dicen que no, porque el peso electoral es bajísimo (Magallanes
representa menos del 1% del total de la votación a nivel país),
resultante de la baja población y de la emigración de su capital humano a
las grandes ciudades. Lo concreto es que en la campaña presidencial y
en los debates en los que hemos visto enfrentado a los diversos
abanderados, ha sido muy escasa la mención a las zonas extremas o
incluso las promesas, que por mucho que por acá se las llevaba el
viento, por lo menos antes se hacían. Ahora… Nada. Y esto no es un
lamento que se venga dando desde hace un par de décadas, es una
constante que se repite en el tiempo y que siempre hay compromisos que
se adquieren para revertir esta realidad. Así se explican las limitadas
franquicias e incentivos contenidos en las legislaciones especiales para
las inversiones privadas no sólo en nuestra zona, sino también en
Aysén, Palena, Arica y Parinacota. Esta falencia se intenta suplir a
veces con gasto público episódico y subsidios encubiertos, decididos
muchas veces centralizadamente y que no sirven para atraer inversiones
de particulares y para el desarrollo autónomo y sustentable de esas
regiones y equilibrado del país. Los últimos mandatos
han acogido las justificadas presiones regionales, manifestando una
mayor conciencia y señalando públicamente la postergación de las zonas
extremas. Esto ha derivado en mayores programas de inversión pública, el
fortalecimiento del Plan Frontera Norte, un nuevo impulso a la
Carretera Longitudinal Austral y a otras obras del Cuerpo Militar del
Trabajo (CMT) para establecer conexión en Tierra del Fuego. Los frutos
de estas iniciativas comienzan a percibirse, pero subsisten los
incordios de la falta de incentivos, de infraestructura, la burocracia y
los centralismos, que dificultan la llegada de inversión privada
significativa y un ejercicio efectivo de la soberanía en las zonas
extremas. A los privados no se les compensa ni motiva para aumentar la
inversión en la zona y deberemos cobrar las palabras comprometidas.