Algunas apreciaciones ante los primeros debates post estallido social

Sin
duda que esta fue una semana protagonizada por los debates de los
candidatos presidenciales. Como ciudadanía pudimos observar las
diferencias y semejanzas entre los dos debates, pero sin duda hay
ciertos aspectos generales que es importante destacar dado que se trata
de los primeros debates electorales después del estallido social.

Al
analizar el debate de los candidatos del oficialismo, creo que es
posible extraer dos grandes conclusiones: un intento común por
desmarcarse del actual gobierno y una clara modificación de los
principios políticos que subyacen al relato de todos los candidatos. Sin
duda que la vara para medir el centro político se movió, y ello es
fruto del movimiento social. Ya lo veníamos apreciando hace un tiempo,
cuando veíamos que candidatos de la derecha se autodefinen como ‘social
demócratas’. La lucha y debate de ideas que está al centro de la
política democrática se gana en dos planos que corren paralelos: en la
disputa sobre el relato hegemónico, es decir, en que mis ideas sean
aquellas que pasan a ser las ideas dominantes en el debate; y, en la
contienda electoral, que define quiénes finalmente salen elegidos y
ejercerán los cargos de poder. Ambas contiendas son muy relevantes.

En
el plano hegemónico, es posible observar que el relato dominante es
mucho más cercano a los principios de justicia que impulsa la social
democracia. La social democracia representa sin duda un esfuerzo
ideológico por sintetizar las libertades y las igualdades como
principios de justicia, conscientes que las puras libertades en países
con muchas desigualdades se disfrutan y se ejercen finalmente solo por
quienes tienen más, y se transforman en aire para los más vulnerables.

Más
allá de los relatos, si uno revisa los programas o manifiestos de los
diversos candidatos, la conclusión es una sola. No queda tan claro que
las políticas públicas impulsadas por los candidatos del oficialismo
sean social demócratas.

En
otras palabras, no es suficiente para ninguna postura política ganar
terreno solo en el debate hegemónico. Ello, sobre todo porque los
relatos muchas veces esconden disonancias entre lo que ‘dicen’ quienes
ejercen poder institucional y las ‘políticas públicas’ que buscan
impulsar e implementar. Como ciudadanía nos falta entonces pasar a
debatir también sobre las diferencias programáticas que existen entre
las diversas candidaturas. Poco de eso se vio en los debates de estas
semanas, las frases polémicas se robaron gran parte de los titulares y
poco hemos hablado de las propuestas sobre educación, pensiones, salud,
seguridad, descentralización, etc.


Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS