Lógicamente
no es posible que el texto final de la propuesta constitucional resulte
del pleno agrado de todos quienes decidirán en septiembre el destino
del trabajo realizado por la convención, es indiscutible que la mayoría
de los chilenos queremos una nueva constitución, pero convengamos que no
la totalidad del trabajo realizado por los constituyentes nos
representa, he escuchado con atención a parlamentarios del oficialismo
referirse a discrepancias relevantes con pasajes de la propuesta, por
tanto se extraña el acusar recibo de esta importante realidad, porque no
se observa con claridad a quienes lideran la aprobación de la reforma,
mostrar una apertura para escuchar, mejorar o corregir estas
observaciones y con ello mostrar una posibilidad de abordar y reconocer
las falencias, de modo de tranquilizar y oír a quienes no quieren ser
empujados a tomar una decisión forzada, más bien quieren escuchar
armonía y equilibrio.
Manifiesto
lo anterior porque no se puede pretender “Oreja y rabo”, tengo la
impresión que quién pueda mostrar cordura, objetividad, responsabilidad y
apertura, logrará imponer su parecer porque les mostrará a los
moderados un camino creíble, pero mientras se siga descalificando al que
piensa diferente y polarizando la situación, solo llegaremos a una
situación absolutamente dañina para nuestra democracia, porque no se
habrá logrado construir la tan vilipendiada “Casa de todos”. Por otra
parte, hoy aparecen en lugares destacados de la posición rechazo,
algunos rostros que son la mejor promoción para no ubicarse allí, en
estas condiciones son muchos los ciudadanos sin respuesta para sus
legítimas y honestas preocupaciones.
En
aspecto de este tema, el ministro Giorgio Jackson, ha sostenido: “Hay
cosas en nuestro programa, que ven un impedimento, un obstáculo en la
actual Constitución” y afirma que “La Reforma de salud no se puede
hacer”, en lo personal me parece una equivocación plantear aquello
porque suena casi como amenaza, como también es un error que se pretenda
asociar el resultado del plebiscito con el destino del gobierno del
Presidente Boric, con aprobación o sin aprobación el gobierno es
responsable de generar un programa de trabajo sólido que comprometió
durante su campaña , creo que mejor sería reconocer que para poder
avanzar en el programa del Presidente, se requiere la humildad y
búsqueda de acuerdos, que el mismo Presidente está buscando con el
parlamento, me parece imprudente esta intervención considerando que el
Ministro es el encargado de armonizar la relación del ejecutivo con el
congreso, entendiendo que ninguna reforma importante, podrá ser abordada
sin acuerdo con el parlamento.
Sobre
lo señalado anteriormente, puedo entender que el presidente este de
acuerdo con aprobar el texto propuesto, pero no me parece prudente el
amarrar todo lo que significa su compromiso con el país al resultado del
plebiscito, aquello es muy similar a una ruleta rusa y no me parece que
se pretenda incluir un ingrediente peligroso en el desarrollo del
programa de gobierno del Presidente Gabriel Boric.
En
otro tema, un golpe importante a los Consejos Regionales ha otorgado la
modificación de criterio de la contraloría general de la república,
quien ha solicitud de los gobernadores regionales, ha girado en 180° y
les ha quitado a los consejos regionales la posibilidad de aprobar o
incidir legalmente en los proyectos menores a 7000 UTM solo el
Gobernador puede asignar por su exclusiva voluntad hasta un marco de $
402.899.000, lo que parece un retroceso a la participación del Consejo
en el presupuesto regional, esto será un punto de quiebre en los
procesos eleccionarios a futuro.