Llega
a ser vergonzoso en una región donde el automóvil no es un lujo, sino
una necesidad se siga pagando el impuesto específico a los combustibles,
lo que sumado al alto costo del valor del flete lleva a que el precio
de todos los combustibles superen los 1.200 pesos e incluso en algunas
comunas se registran cifras mayores. Muchos hablan y hablan, pero nadie
en 30 años ha hecho algo. Hace poco todos los líderes regionales del
transporte de carga coincidían en que no podemos seguir pagando los
altos valores. Una reciente encuesta de Pingüino Multimedia situó al
impuesto específico a los combustibles como la primera necesidad de ser
eliminado. Los magallánicos resienten mucho sus bolsillos. Y ¿por qué
ninguna de nuestras altas autoridades de Gobierno ha hecho una verdadera
gestión? Porque es fácil anunciar algo, pero concertarlo es lo más
difícil y nadie ha llegado al fondo del problema. Muchas autoridades
cobran altas sumas mensuales y no tienen gastos de combustibles como
cada uno de nosotros, entonces es poco lo que a ellos les importa. Los
elegimos, les entregamos nuestras confianzas y ¿para qué? Para que
muchos de ellos se sigan enriqueciendo y utilizándonos a cada uno de
nosotros. Llevamos 80 semanas con alzas en los valores de los precios de
los combustibles y en la Región de Magallanes y Antártica Chilena esto
ya se tradujo en un problema ciudadano y que afecta transversalmente a
toda la comunidad, pero que resiente mucho más a los bolsillos de la
clase media y baja de la zona más austral del país. En otras regiones
del país ya muchos han alzado las voces de molestia con los valores que
se reajustan cada jueves. Es hora de poner un freno, pero ¿quién puede
defendernos?