Uno
de las grandes ausencias en la formación escolar de nuestro sistema, es
la incorporación de la permanente educación ciudadana, la que hoy está
relegada solo a unos años de escolaridad, pero que evidentemente no
logra transmitir con la profundidad necesaria, todos los aspectos
fundamentales de adquirir.
Eso
provoca, entre otras cosas, que sea crea que la democracia es como el
aire, que ha estado y siempre estará ahí. Falso. La democracia requiere
de una nutrición permanente, la cual no tiene solamente una dependencia
institucional, ni un resguardo legal, sino que su legitimidad está
necesariamente dada por el sentido de pertenencia de sus ciudadanos para
con su sistema. Tema sin duda complejo, pero que ante la globalización,
el avance de las comunicaciones y la complejidad de más relaciones
(entre ciudadanos y entre ciudadanos e instituciones), hace
absolutamente necesario plantearse la visualización de posibles
variables que atenten contra este sistema, que con todas sus
imperfecciones y cosas por mejorar, es el que más garantía da a los
Estados Naciones, de poder desarrollarse en paz.
En
“Cómo mueren las democracias”, un libro maravilloso escrito por Ziblatt
y Levitsky, se abordan algunas variables que hoy en día se hacen
presente en diferentes democracias del mundo, y que la tienen con
características y potenciales episodios de transgresión a su sistema.
Populismos, líderes con rasgos autocráticos, censura a los medios de
comunicación, reemplazo del los partidos políticos por liderazgos auto
referentes, y serias deficiencias en la transparencia de los eventos
electorales, se muestran como la configuración de un mundo que vive con
democracias amenazas.
Venezuela,
Nicaragua, Brasil, Vietnam, Filipinas, Hungría, Israel, El Salvador,
solo por nombrar algunos. Han sido países que han vivido épocas
democráticas, y que producto de las amenazas descritas previamente, y la
consolidación de muchas de ellas, hoy viven épocas o de derechamente
dictaduras, o de serias amenazas a sus sistemas institucionales, de
cribado y también y convivencia democrática.
La
pregunta es ¿qué pasa en Chile?. Frases como “eliminen todos los
partidos políticos”, “hay medios de comunicación que deben ser
regulados”, “son todos unos ladrones, menos yo y los míos”, “soy
candidato pero no soy político, porque todos los políticos son malos”,
“todo se ha hecho mal”, son parte de las cosas que tenemos que empezar a
mirar de quienes tienen opinión pública, y de la boca que las
escuchemos, empezarnos a preocupar, o a lo menos, levantar una alerta.
La
democracia no está asegurada, tarea de todos es cuidarla y
resguardarla. La democracia no es como el aire, no siempre ha estado
ahí. Sus amenazas no son los tradicionales golpes de estado, son
procesos más subterráneos y a veces no tan evidente a los ojos. Chile
sabe que su democracia debe ser cuidada, Chile sabe lo que es vivir sin
ella.