Recientemente se anunció
el ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) del
proyecto HNH Energy, destinado a la producción y exportación de amoníaco
verde, que contempla una histórica inversión de US$11.000 millones en
la Región de Magallanes. Este compuesto químico esencial, producido de
manera sustentable a partir de hidrógeno verde, promete revolucionar
diversas industrias al reducir las emisiones de carbono y de otros gases
de efecto invernadero. A diferencia del amoníaco tradicional, que se
fabrica utilizando gas natural y emite grandes cantidades de CO2, el
amoníaco verde se produce con bajas emisiones de carbono, posicionándose
como una solución clave en la lucha contra el cambio climático.
Cabe
destacar que, los principales Giga-Proyectos mundiales de producción de
hidrógeno verde tienen asociada la producción de amoníaco renovable,
pues las cadenas logísticas de transporte de amoníaco ya existen a nivel
global, lo que facilita el transporte de la energía limpia almacenada.
Las
aplicaciones del amoníaco verde son diversas y prometedoras. En primer
lugar, puede utilizarse para producir fertilizantes para la agricultura,
reduciendo la huella de carbono de uno de los sectores más intensivos
en emisiones. También, puede ser materia prima para la producción de
explosivos, utilizados en minería. Además, se perfila como un
combustible potencialmente revolucionario para el transporte marítimo,
una industria en busca de alternativas sostenibles para reducir su
impacto ambiental. Igualmente, se puede utilizar en la generación de
energía y como vector de almacenamiento de energía, facilitando el
transporte y almacenamiento del hidrógeno de manera eficiente y segura.
Chile,
con su abundancia de recursos renovables, especialmente energía solar y
eólica, está en una posición única y estratégica para convertirse en un
líder mundial en la producción de hidrógeno y amoníaco verdes. Los
factores de planta, en el Desierto de Atacama para proyectos solares y
en la Región de Magallanes para proyectos eólicos, permiten al país
contar con recursos renovables en calidad y cantidad suficientes para el
desarrollo de plantas de electrólisis a gran escala y la consecuente
producción de hidrógeno y amoníaco verdes.
Con
la demanda mundial de amoníaco verde en aumento, el país tiene la
oportunidad de ser un proveedor líder de este compuesto, contribuyendo
significativamente a la descarbonización global y promoviendo un futuro
energético más limpio y sustentable. El compromiso del Estado, la
contribución del sector privado, sumado a los aportes de universidades y
centros de investigación, refuerzan esta oportunidad y la transición
hacia energías no fósiles.