La intención no es generar polémicas estériles ni recriminaciones pero todos los sentidos nos están diciendo que el camino más corto, eficiente y transparente para recuperar la credibilidad política es decir la verdad, sobre este tema en particular debemos remontarnos a poco más de 5 años y situarnos en medio del desastre natural que significo el aluvión de marzo de 2012 y el desfile de autoridades del nivel central que nos vinieron a “acompañar”, mientras nuestros vecinos sufrían lo indecible en medio del lodazal provocado por el desborde del Río de Las Minas, por supuesto arreciaron las críticas en contra de las autoridades del anterior Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, se dijo falta de planificación y compromiso con un peligro inminente respecto de la ingeniería del diseño de la costanera y la falta de recursos para modificar la estructura de los puentes que atraviesan el Río de Las Minas, los trabajos en la cuenca alta y remataron comprometiendo un aporte inmediato de diez mil millones de pesos sectoriales para construir los puentes nuevos.
Por supuesto los recursos ofrecidos por el ministro Golborne nunca llegaron y en junio de 2012 el CORE debió asumir la inversión aprobando 2245 millones de pesos para la construcción del puente de calle Magallanes y a partir del año 2013 el mismo Consejo asumió la construcción y diseño de los puentes que se han remplazado hasta la actualidad, incluyendo hace unos días la construcción del cuarto puente de calle Chiloé, con una inversión total para los 4 puentes de 11.200 millones de pesos, pero no solamente eso, la llegada de la actual administración desarrollo un proyecto de trabajos en el cauce del Río de Las Minas por un total de 11.700 millones de pesos, todo esto con Fondos de Desarrollo Regional aprobados por el Consejo Regional, estos $ 23.000 millones regionales creo que nos otorgan la autoridad para plantear nuestra preocupación por el puente de Calle O’Higgins y los diseños para el sistema de desalojo en el supuesto caso de inundación, porque de nada nos serviría dar explicaciones que habremos invertido en total del orden de 25.000 millones de pesos y dejáramos sin solución estos temas pendientes que por cierto son fusibles del sistema fluvial. Para ser objetivos también debemos reconocer los $ 2.300 millones aportados por el ministerio de OO.PP. a través de la DOH en el proyecto de encajonamiento del Río de las Minas, lo que por cierto también es un aporte. Sin duda esperamos que el compromiso asumido con el CORE por parte del ministro Alberto Undurraga se cumpla y esta administración deje encaminado el diseño y ejecución de las dos obras que hemos considerado como pendientes.
El evidenciar estos compromisos incumplidos sumados a las fotografías, notas de prensa y conferencias para el aprovechamiento político frente a desastres naturales, es otra práctica que se debe desterrar de la acción de las autoridades. El trabajo de las autoridades de Gobierno sólo se reconoce con las evidencias, las inauguraciones, cortes de cinta y fotos por las redes son un bálsamo para la vanidad personal y el intento de establecer reconocimiento momentáneo, el trabajo que aprecia la comunidad es el que le cambia la vida, el que aporta a mejorar las condiciones de salud, educación y bienestar de los pobladores y en eso la gente sabe perfectamente a quién debe creerle, más aún cuando en ese proceso doloroso del aluvión de 2012 aún quedan temas legales pendientes de quienes eran las autoridades de ese momento.