A
un año de asumir el actual gobierno, hemos aprendido la gran diferencia
que hay entre ser oposición y gobernar. Y es que, las ideas
refundacionales y de los cambios estructurales pareciera que se han
topado con la dura y burocrática pared de la realidad. Desde un inicio,
se nos ha dicho lo necesario que es la aprobación de determinado
proyecto para que el poder ejecutivo pueda implementar sus ideas. Sin
embargo, estos elementos claves han sido rechazados uno tras otro.
Primero, la ciudadanía rechazó el cambio constitucional, y luego, el
congreso, rechazó la reforma tributaria presentada por el Ministro de
Hacienda. Durante el cambio de mando, al asumir el actual primer
mandatario, se volvió viral el video de una mujer que gritaba emocionada
“¡Boric lo va a cambiar todo!”. Hoy este espíritu de cambiarlo todo
pareciera volverse simple anécdota.
Una mecánica que se ha repetido a lo largo de este gobierno son los
videos y tweets que han sido utilizados para contrastar las diferencias
entre las acciones de quienes hoy gobiernan y su actitud en su época de
parlamentarios. Un ejemplo es aquel tweet en el que, Gabriel Boric, por
allá en el 2011 (Primer gobierno de Sebastián Piñera), criticaba el
nivel de improvisación del cambio de gabinete de ese entonces. En
aquella época, el actual Presidente, no imaginaba, que unos años después
sería él quien tendría la banda presidencial y la responsabilidad de
llevar a cabo los cambios de gabinete que, dicho sea de paso, no han
resultado mejor que el de su análogo en 2011.
Pero
en cuanto a reveses sufridos por el gobierno, hemos notado una clara
tendencia a la moderación del discurso presidencial, quien se ha
moderado acorde a la realidad del país. Comenzando por el programa de
gobierno de Apruebo Dignidad, que contemplaba la condonación universal
del CAE, el transporte público gratuito y la refundación de carabineros.
La primera propuesta se ha convertido en el impulso de una condonación
parcial (Según palabras del Ministro de Educación). La segunda
propuesta, adoptando un sentido de realidad, ha pasado a un “Sabemos que
el congelamiento de tarifas por más de tres años consecutivos no es
sostenible en el tiempo” (Palabras del propio Presidente). Finalmente, y
en tercer lugar, hemos pasado a un “refundar no es una palabra
adecuada” (En palabras de Gabriel Boric, ya Presidente de la República)
quien hoy busca “reformar Carabineros, con carabineros”.
Todo
lo mencionado ha desembocado en 2 reacciones. Por un lado, una
oposición de derecha que replica la misma dureza que la actual coalición
del gobierno impuso desde el parlamento cuando durante el 2019 en
adelante. Volviendo actos como el rechazo a la idea de legislar la
reforma tributaria, una simple réplica de lo que Apruebo Dignidad
realizó en su momento durante el Gobierno anterior. Y desde el otro
lado, tenemos unas promesas maravillosas que lentamente se han
transformado en una decepción por la clase política, al ser
transformadas por el sentido de realidad en políticas públicas que hoy
parecen insuficientes. Una combinación de vengativos, desilusionados y
frustrados. Si algo hemos aprendido en este último año es que quien
siembra vientos, cosecha tempestades.