Antártica Chilena es parte fundamental de la Región de Magallanes

Se
ha criticado al Gobierno del Presidente Gabriel Boric porque Argentina
le está ganando el quien vive en cuanto al tema Antártico. Y pese a que
por décadas hemos escuchado que Punta Arenas tiene que ser la puerta de
entrada a la Antártica y ello no se ha concretado. Ni la capital
regional, ni Puerto Williams lo han logrado y en eso nos lleva una
amplia ventaja Ushuaia, en Argentina. Es que a veces nuestros
centralizados gobiernos no entienden la importancia de la
descentralización o el poner énfasis en la Patagonia. Argentina tras la
guerra con Inglaterra se decidió a entregar fuertemente garantías a los
habitantes de las zonas más australes de ese país. Hay que saber que la
Antártica tiene las reservas de agua dulce más grande del planeta y por
ahí va el futuro que tenemos que empezar a analizar en Magallanes. En
algunos lugares de la Antártica, los investigadores rusos se jactan de
su reciente descubrimiento de una reserva de agua dulce del tamaño del
Lago Ontario, después de perforar a través de kilómetros de hielo
sólido. Los minerales, el petróleo y el gas de la Antártica son un
premio a largo plazo. El tratado que prohíbe la minería ahí y que
protege las codiciadas reservas de hierro, carbón y cromo, expira en
2048. Los investigadores encontraron depósitos de kimberlita insinuando
la existencia de diamantes. Y si bien las evaluaciones varían, los
geólogos estiman que la Antártica tiene al menos 36 mil millones de
barriles de petróleo y gas natural. Entonces hay que empezar a dar los
pasos y acercarnos. Para Magallanes es fundamental la Antártica y su
importancia radica en el futuro de la región. Más allá de los tratados,
persisten enormes obstáculos para aprovechar los recursos, como témpanos
a la deriva que podrían poner en peligro las plataformas marinas. Pero
los avances en la tecnología podrían hacer a la Antártica mucho más
accesible en tres décadas. E incluso antes de eso, los estudiosos
advierten, la demanda de recursos en un mundo hambriento de energía
podría aumentar la presión para renegociar los tratados de la Antártica,
posiblemente permitiendo emprendimientos comerciales mucho antes de que
expiren las prohibiciones contra ellos.

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