La
habilitación de una antena de red inalámbrica en la Base antártica
O´Higgins, anunciada días atrás por SUBTEL, es un hito digital de enorme
relevancia para Chile. Fortalecerá la soberanía y densificará la
proyección política de la Región de Magallanes en la Antártica, en un
área emergente y clave como es la conectividad digital. Es también un
reto de proporciones para concebir la posición antártica de Magallanes
con visión de futuro.
Fruto
de la visión del ex Canciller Teodoro Ribera, el Gobierno objetó en
2020 la pretensión argentina de consolidar su soberanía en la plataforma
continental magallánica, y luego despachó el nuevo Estatuto Antártico,
que robustece el imperio del derecho chileno en la Antártica y fija una
base de entendimiento moderno con el Sistema del Tratado Antártico.
Lo
siguiente es darle materialidad a esta visión de un solo cuerpo
austral. Concluir las obras del camino Y-85 que conecta a Porvenir con
Canal Beagle, unir a Puerto Williams y la Base O´Higgins con fibra
óptica, transformar a esta última en un hub científico conectado a
centros de investigación en el mundo, potencian la cualidad antártica de
Magallanes.
Recuperar
el rol político-científico del INACH, reparar estorbos geopolíticos
como la extensión del Parque Marino Cabo de Hornos o del Parque
Karukinca, examinar la utilidad del Centro Antártico Internacional, son
ejemplos de cómo Magallanes debe gestionar su territorio (y platas) de
cara al 2040, combinando urgencias sociales y visión estratégica.