Durante
el inicio de la colonia a la fecha existen diversos antecedentes de
epidemias que han llevado miles de personas a fallecer. En Chile la
historia de la viruela comienza en 1561, con el inicio de una gran
epidemia que duró hasta 1563,afectando fuertemente a los nativos que no
poseían inmunidad natural. Esta viruela mató casi a la cuarta parte de
la población aborigen.
Luego llama la atención una epidemia de “dolor de costado y romadizo”,
se desarrolló en el año 1632, según dice el capitán Lazo de La Vega en
carta a Felipe IV, ocasionándole la pérdida de la mayoría de sus
soldados. Años después aparece La epidemia llamada “quebrantahuesos” se
presentó en 1658 y el Padre Rosales señala: que “molía a uno y le daban
dolores vehementísimos y con esa calentura y encendimiento grandísimo de
la sangre, con un dolor de estómago y flaqueza de cabeza que quitaba el
juicio, y no era la peor señal de vida” (influenza). En 1737 o 1743,
sobrevino la epidemia de la “bola de fuego”. El presidente don José
Antonio Manso de Velasco tomó las medidas sanitarias que se conocían en
el país, para aminorar los estragos del mal, que terminó según la
tradición popular, con la caída de la “bola” (aerolito que coincidió con
la desaparición de la epidemia) a una isla desierta del archipiélago de
Chile. Es muy probable que pudo haberse tratado de influenza.
Durante
los años 1779 y1780, se presentó una enfermedad que atacó con saña a
las ciudades de Concepción y Santiago, quizás por ser los centros más
poblados. Fue denominada “El Malcito”. Algunos la atribuyen a contagio
traído por la escuadra del Almirante Vaccaro, enviada desde el Callao a
Talcahuano para vigilar los corsarios ingleses; otros a “una
descomposición atmosférica por un gran aluvión seguido de sequía”. En
cuanto a sus características se le ha dado una fisonomía gripal. Si bien
algunos historiadores piensan que se trató de fiebre amarilla o cólera.
Para Carvallo y Goyeneche era una “calentura pátrida que mataba en tres
días”. Al parecer enfermó gran parte de la población, debiendo
habilitarse en Santiago, dos hospitales provisorios, uno de hombres en
el Noviciado de los Jesuitas y otro de mujeres en la Casa de Huérfanos.
Tras
el término de la primera guerra mundial 1918 Chile conoció la mortífera
presencia de la influenza española para esa época murieron 40113
personas, la pandemia más importante del siglo XX. Para muchos
historiadores, ese evento es un importante hito en el proceso histórico
de la unificación del mundo a través de las enfermedades y en el cual
nuestro país ha sido partícipe. En ese contexto, la gripe irrumpió en la
sociedad chilena y contribuyó a dar un nuevo impulso a la modernización
de la salud pública chilena y a la instauración en la década de 1920 al
modelo de la nueva medicina o medicina preventiva.
Luego
de la gran depresión mundial del año 1929, esta arrastró el hambre y la
mortalidad a nuestro país. Cerradas las salitreras sus obreros son
captados y agrupados en malas condiciones higiénicas y de saneamiento,
para trabajar en las cosechas del sur del país produciéndose la epidemia
de Tifus exantemático cobrando la vida de aproximadamente 100.000
personas, en esta última epidemia se realizó también el cierre de
cines, lugares públicos con toques de queda llevando los infractores a
lugares de saneamiento con la misión de disminuir el número de
contagiados.