Antídoto de pobreza

Son
tiempos del discurso hegemónico de que el Cambio Climático es provocado
por la actividad humana, sin siquiera reparar en que la Tierra, a lo
largo de su existencia, vive en constante cambio de sus climas. Sin
embargo, la izquierda ha sido hábil en conquistar las mentes incautas de
miles de personas para expandir el discurso de que la destrucción
medioambiental es culpa del capitalismo. Incluso, si convenimos que las
emisiones de gases de efecto invernadero conducen o aceleran el cambio
climático, debemos reconocer la necesidad moral y económica de la
industrialización de Magallanes, del país y del mundo.

Hasta
el inicio de la Revolución Industrial la calidad de vida de los seres
humanos poco y nada había mejorado a través de los siglos. La
producción, los ingresos, los servicios sanitarios escasamente
progresaron para sacar a la humanidad de su condición de miserable
subsistencia. De hecho, la esperanza de vida de la población mundial en
el 1800 apenas superaba los 30 años y más del 80% de las personas vivía
bajo la línea de la pobreza. En consecuencia, y gracias al desarrollo
industrial, todo cambió, sacando de la pobreza a miles de millones de
seres humanos a pesar del impacto medioambiental.

Es
de Perogrullo para un economista que la reducción de la pobreza está
íntimamente relacionada con el crecimiento económico. Menor es el
Producto Interno Bruto de un país, mayor es su pobreza. A mayor
crecimiento económico, mayor es la industrialización y mayor será la
reducción de la pobreza. Quien diga lo contrario es inmoral o ignorante…
y de esos hay muchos con el puño izquierdo alzado. No se detienen en
culpar injustamente al “neoliberalismo” y al libre mercado del cambio
climático, vociferantes en redes sociales desde sus capitalistas
smartphones, protegidos por libertad de expresión de un Chile sustentado
en una democracia liberal les ofrece.

Es
engañoso acusar los problemas desde la copa de un árbol y viralizar
dibujos estilo Le Petit Prince, para recrear un sueño esperanzador. Hay
que conceder puntos por la genialidad. Sin embargo, me parece más real y
esperanzador la propia capacidad del capitalismo de auto rectificación y
solución de los problemas que inicialmente crea. Y ahí se encuentra la
concreta posibilidad de un mejor futuro: el milagro de la innovación de
millones de emprendedores y científicos; no del control burócrata de la
economía.

Es
el capitalismo con su fuerza creadora e innovadora, el que nos llevará a
encontrar las soluciones a los grandes retos de nuestra era,
desarrollando nuevas formas de crear y proveer energía (eólica, solar,
nuclear, etc) esencial para el desarrollo industrial y crecimiento de
una economía verde que permiten al ser humano adaptarse al cambio
climático mientras satisface sus necesidades tan triviales como tomar
agua, comer un sándwich, leer un libro, enviar los hijos al colegio o
desarrollar la vacuna que nos protege de virus letales.

Quienes
defendemos la libertad política, económica y social tenemos claro que
el capitalismo y el libre mercado es el antídoto a la pobreza y fuente
de solución a los desafíos de la humanidad. Por ello, es crucial ganar
las elecciones parlamentarias y de consejeros regionales de noviembre
con los mejores representantes para ser una compacta y sólida voz de los
principios y valores del modelo democrático liberal y capitalista que
han permitido a nuestra gente acceder a mejores condiciones de vida,
incluida la libre expresión y bienestar de quienes buscan reemplazar
nuestro modelo por ideas fracasadas y totalitarias.

Espero
que nuestros habitantes tengan la capacidad de reconocer a las personas
idóneas para liderar esta empresa. También es una necesidad moral y
económica hacerlo.

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