La
discusión y las campañas sobre el plebiscito, han ido evolucionando de
una forma que prácticamente cada día agrega un estímulo en ambas
direcciones para convencer a un sector de chilenos que pareciera son los
que inclinarán la balanza en uno o en otro sentido, son los indecisos
que a la luz de los acontecimientos se están transformando en quienes
resolverán la elección del 4 de septiembre. Cada
día, son más escasos los partidarios de alguna de las propuestas que
defiendan a ultranza la alternativa a la que adherían en forma
incondicional, hoy de ambos lados se acepta la necesidad de corregir,
modificar y reemplazar, pero igual existen quienes desean mantener la
actual constitución sin modificación alguna, como también están, quienes
desean aprobar la propuesta constitucional sin realizarle absolutamente
ninguna modificación, estos son los extremos en ambas posiciones que
por ahora guardan silencio de modo de no “Espantar la Virgen”, como dice
coloquialmente un colega del CORE, muchos podrán criticar lo que esta
pasando en el terreno de las campañas plebiscitarias, en lo personal me
parece que la actual situación ha sido provocada porque nadie tiene le
certeza de triunfar con facilidad en esta contienda, eso ha provocado un
nivel de realismo y madurez en todos los sectores y aquello es
importante decirlo, porque es mérito de la ciudadanía que ha demostrado
no estar dispuesta a “comulgar con ruedas de carreta”, por tanto se ha
ido abriendo un espacio para unificar a una parte importante del país,
posteriormente a la decisión de septiembre y convertirla en una mayoría
consistente que permita un camino de reencuentro de los chilenos más
allá del concepto de la política contingente. Sin
embargo, este fenómeno no es voluntario ni generoso por parte de los
que hoy se abren a modificar sus posturas, hay que comprender que una
mayoría abrumadora de quienes están en la opción apruebo, admiten que
hay varios aspectos en la propuesta que deben ser corregidos y aquello
en castellano significa que el documento tiene varias aristas que pulir y
que esta distante de ser perfecto.
Al otro lado de la vereda, con algunos a regañadientes, pero una
mayoría contundente, tiene absolutamente claro que es inevitable una
nueva constitución y que es absolutamente imprescindible un nuevo texto
constitucional que ponga fin a la constitución vigente, la incerteza que
tienen ambas alternativas de triunfar aún nos dará sorpresas en las
últimas cuatro semanas de campaña, donde seguramente existirán más
compromisos de ambas partes, que en mi opinión personal serán
compromisos valiosos en pos de conseguir una carta magna que represente a
una gran mayoría de chilenos. También
hoy se aprecia un mayor consenso en valorar honestamente muchos
aspectos valiosos que contiene la propuesta de la convención, incluso de
quienes están en la postura contraria, por eso una observación que
quisiera mencionar es que a mi parecer, si toda esta discusión
constitucional, se hubiera dado antes de la elaboración de la propuesta,
es evidente que el escenario sería diferente. Hoy recuerdo la intención
inicial de la constituyente, que se manifestó en torno a tener una
dialogo permanente con la ciudadanía, aquello resulto impracticable
principalmente por el tiempo acotado, si realmente se hubiese podido
sostener esa relación, tengo la impresión que el momento actual tendría
una diferencia notable con la realidad, porque hubiera permitido tener
mayor sintonía con la ciudadanía y hoy no tendríamos duda alguna de los
resultados de septiembre.