El pasado domingo, se realizaron las elecciones presidenciales, en su versión segunda vuelta, en nuestro vecino país, con el cual la región de Magallanes, tiene estrecha interacción, la gran sorpresa la dio, el hoy presidente electo Javier Milei, que asume el próximo mes de diciembre.
Lejos de dar un análisis político, sobre la coyuntura del país vecino, las pasadas elecciones, fueron muy marcadas por una clara preferencia a un programa de gobierno, que activará la economía, situación que le daba sentido a los más jóvenes y a las clases más modestas del país.
Argentina, que es un extenso país, con grandes atributos para convertirse una potencial mundial, durante décadas, vivió el drama de tener gobernantes que sobrecargaron el Estado, denostando la capacidad de la iniciativa privada, que es lo que genera los ingresos al país.
Con jóvenes argentinos que, salido sin retorno de su país, para migrar a otros países, y lograr cumplir sus sueños, debido a que en propio país, no se generaba las expectativas y motivaciones para realizar su proyecto de vida; a pesar de tener “salud y educación publica y gratuita”, no basto, para que dentro de las nuevas generaciones el concepto “Milei”, tomara fuerza en las redes sociales y ellos mismos realizaran su campaña política. Una generación completa de jóvenes, tomaron la iniciativa de participar en la política y de forma vivencial, se la jugaron por instalar el concepto de libertad económica y la economía austriaca, en un país profundamente capturado por el Estado, que hace todo, pero no es hace bien.
Por otra parte, las clases más modestas, las clases trabajadoras por cuenta propia, empleados de empresas privadas, y pequeños comerciantes, levantaron la voz, por medio de su voto, y del infalible boca a boca, para poner un alto, a la presión del Estado recaudador, a costa del cobro de impuestos y tributos de todo tipo, sobre la población que genera riqueza. Lo que más se espera de Milei es trabajo, no es dinero; porque el dinero se imprime de forma fácil. Los Gobiernos anteriores, han repartido dinero por medio del control del Banco central, pero el pueblo, clama por trabajo y mejores expectativas económicas para ellos y su grupo familiar.
El cambio cultural, que logró el libertario Milei, espera levantar al mediano y largo plazo a transformar a Argentina a volver a ser una potencia mundial, los atributos están de sobra. La verdad, es que cuando despierte Argentina, con todas sus capacidades, y con una apertura comercial, dará un remezón a la región sudamericana. Esperemos que Chile, este en buen pie, para tener un socio comercial y también un competidor, que pueda ser un lugar en donde empresas chilenas puedan invertir, en donde podamos tener más corredores bioceánicos, y ojalá, estemos bien firmes y robustos, porque queremos que Argentina despierte, pero que no nos coma de un zarpado del “León Milei”.