Aroma a recesión… el olor es más fuerte en nuestra región

Es
doloroso decirlo, pero se viene un ciclo recesivo, y los efectos en la
región serán más profundos que en el resto del país. Los indicadores
conocidos en los últimos meses, así como las advertencias que hizo el
miércoles el Banco Central respecto de la situación actual y del aumento
en la tasa de Política Monetaria en 100 puntos base hasta 10,75%,
sumado a la inflación histórica anual de 14,1%, su mayor nivel en 30
años, muestran que son momentos complejos para la economía del país y
que estamos iniciando una recesión. Aunque los indicadores de IMACEC y
el PIB en 12 meses dan variaciones positivas respecto al mes anterior y
al trimestre anterior, las variaciones son nulas o negativas y eso deja a
la economía en un nivel de complejidad importante, lo que implica que
ya estamos entrando en una recesión técnica.

Para
llevar estos conceptos, algunas veces enredados, a palabras sencillas,
lo resumo a continuación: Al subir la tasa de interés, para controlar la
inflación, los créditos son más caros, lo que implica que las empresas
constructoras se endeudarán más caro para construir viviendas y las
personas se desincentivarán al momento de decidir la compra de la casa
propia, porque las tasas están muy altas y el precio de las viviendas
también. Esta situación provocará un “stock” de viviendas construidas
pero no vendidas, lo que provocará un quiebre en el ciclo del dinero,
porque las empresas constructoras no tendrán liquidez de venta. Esta
situación es gravísima, si sumamos a este hecho, la ineficiencia del
Ministerio de Obras públicas que está provocando otro quiebre en el
ciclo del dinero, al no generar los pagos correspondientes a obras
públicas en todo el país a las mismas empresas constructoras. Un ejemplo
de esta crisis, es la situación de la empresa constructora Claro,
Vicuña y Valenzuela, empresa que acaba de pedir la quiebra, con lo cual
se congelarán más de 30 obras públicas y se despedirán a 2.500 personas,
poniendo fin a 65 años de trabajo de esta empresa.

Una
situación similar, pero más profunda, se está viviendo en nuestra
región. Un total de 253 licitaciones por $128 mil millones del sector
construcción han sido declaradas desiertas o revocadas en Mercado
Público, entre enero de 2020 y julio 2022, cifras que consideran como
mandantes al Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio de Vivienda,
las municipalidades, Junji, Armada de Chile, Hospital Clínico y la
Universidad de Magallanes. Otro hecho real, es que el Ministerio de
Obras públicas tiene retrasos en los pagos de obras en ejecución,
situación que afecta a los contratistas directos, como a los
subcontratistas. Otros factores que profundizan la crisis que se
avecina, es por una parte, la incapacidad del Estado chileno para
generar las líneas base, o exigencias que se le solicitarán a la
industria del hidrógeno verde, y definirlas claramente para dar certeza a
los(as) inversionistas, y por otra parte, la intensión solapada de
algunas autoridades de destruir la industria de la salmonicultura y su
absoluto desconocimiento de conceptos básicos de economía.

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