Cuando
miramos el pasado y recordamos nuestra etapa escolar, solemos ir más
allá del aprendizaje académico. Nos acordamos de cómo nos sentíamos con
los profesores y compañeros, lo que hacíamos en los recreos, la comida
del casino, un paseo de curso e incluso algún premio que nos pudimos
haber ganado.
En
el colegio, no sólo aprendemos matemáticas o historia. También te haces
de amigos y construyes relaciones con tus profesores. Pero, ¿qué pasa
cuando sientes que a nadie le importa si estás o no estás en la sala de
clases?
En
el segundo semestre del año pasado, Fundación Educacional Presente
encuestó a 4.378 estudiantes de 6to básico a 4to medio para conocer sus
percepciones y creencias sobre la asistencia escolar. En dicha encuesta
se incluyó una pregunta para saber cómo se sienten en el colegio, y nos
llevamos una sorpresa: el 24% declaró que en su colegio “a nadie le
importa cuando falta a clases” y sólo el 10% señaló sentirse importante
para el colegio.
Este dato nos lleva a reflexionar sobre la importancia de cultivar un sentido de pertenencia en el entorno escolar.
En
el contexto educativo chileno actual, existe una preocupación urgente
en torno al fenómeno del ausentismo crónico. El año pasado un 52% de las
y los alumnos presentó ausencias recurrentes en las aulas.
Este
fenómeno, combinado con la percepción que tiene un cuarto de los
estudiantes de que a nadie le importa si asisten a clases o no, subraya
la necesidad apremiante de fortalecer los lazos entre profesores y
alumnos en nuestras escuelas.
La
educación no solo se trata de transmitir conocimientos, sino también de
crear un ambiente donde las y los estudiantes se sientan valorados y
respaldados. El vínculo entre docentes y discentes desempeña un papel
crucial en este proceso. Cuando niñas, niños y jóvenes se sienten
conectados emocionalmente con sus profesores, tienen más probabilidades
de comprometerse activamente en su aprendizaje y de asistir regularmente
a clases.
El
impacto del ausentismo crónico va más allá de las cifras. Se traduce en
oportunidades perdidas de aprendizaje, en un menor rendimiento
académico y, en última instancia, en un detrimento del bienestar de las y
los estudiantes. Por lo tanto, es fundamental abordar este desafío
desde una perspectiva integral que reconozca la importancia del vínculo
humano en el proceso educativo.
Asimismo,
el sentido de pertenencia a la comunidad escolar juega un papel crucial
en la reducción del ausentismo y en la promoción de una cultura de
compromiso y responsabilidad. Cuando las y los estudiantes se sienten
parte de un ambiente acogedor y solidario, tienen menos probabilidades
de faltar a clases de manera recurrente. Por lo tanto, es imperativo que
las instituciones educativas fomenten un sentido de comunidad donde
cada estudiante se sienta valorado y respetado.
En
conclusión, el ausentismo crónico en las aulas representa un desafío
significativo para el sistema educativo chileno. Sin embargo, también
ofrece una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de
fortalecer los vínculos entre profesores y alumnos, y de crear entornos
escolares donde las y los estudiantes se sientan parte de una comunidad
de aprendizaje vibrante y enriquecedora.