Asociación responsable

La memoria es frágil.
El cerebro puede sufrir amnesia disociativa que ocurre “como una forma
de proteger al individuo del dolor emocional abrumador asociado al
recuerdo del evento traumático”. Lo dice Centro Psicológico Loreto
Charques.

También
está la amnesia voluntaria, que gusta de olvidar los momentos incomodos
o perjudiciales, en especial en la política. Si combinamos amnesia con
inocentes ignorantes que opinan sin investigar y con gran elocuencia,
tenemos un caldo de cultivo de graves problemas.

Como
evidencia está el caso de un video en el que se habla positivamente de
personajes de televisión de los ‘80 que han pasado al olvido. Elogiaba a
un periodista que fue sancionado por el Colegio de periodista por el
caso de montaje de la DINA “Rinconada de Maipú” junto a otros 4
periodistas. El “influencer” no investigó y su ignorancia pasa a ser
peligrosa, ya que quienes no gustan de profundizar, se quedan con lo
aprendido en un video de 3 minutos.

La
idea tampoco es caer en el puritanismo. Todos somos humanos y cometemos
errores. Como un querido futbolista que perdió un importante penal, y
en un spot publicitario protagonizado por él mismo, aparece su mamá
diciendo: “no importa hijo, en dos semanas más, ¿quién se va a
acordar?”. A 42 años, aún lo recordamos.

Pero
algo está mal cuando enviamos al olvido los daños sufridos, causados
por personas malintencionadas o por una negligencia inexcusable. También
cuando olvidamos los consejos de amigos y profesionales porque la
soberbia impide aceptarlos o, peor aún, porque un desconocido en una red
social opina con aberrante simpleza, y solo por percepción, una cosa
diferente.

Por
su parte la peor amnesia para un profesional, es olvidar que debe
capacitarse constantemente, y entender que es necesario pedir consejos a
colegas de su confianza. Un ejemplo: una joven contadora “empapeló”
de multas a una PYME que no había cumplido con enviar sus declaraciones
de impuesto que no involucraban pago, sino que era solo informar saldos a
favor y algunas pequeñas compras. Las multas sumaron cerca de
$8.000.000. No debía nada al fisco, pero la ley es clara, cuando eres
contribuyente de primera categoría debes declarar siempre.

¿La
colega podría haber evitado multas tan elevadas? Si, y sin caer en
evasión ni elusión. Simplemente consultando a colegas con experiencia
antes de girar los impuestos en el SII. Lo bueno, dentro de todo lo
malo, es que existe la opción de presentar al SII una solicitud de
condonación (rebaja) argumentando que nunca hubo intención de defraudar
al fisco, e informando que una colega, se olvidó de declarar los
impuestos, y la segunda, la “empapeló” de multas. Moraleja: el
contribuyente no debe olvidar que siempre es el principal responsable de
su destino tributario y laboral, y para los profesionales jóvenes,
colégiense para ser parte de una red de apoyo, con quien compartir las
dudas profesionales, atesorando el aprendizaje en la tan preciada
memoria profesional.

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