El
estallido social producido en cada uno de los rincones de Chile, nos
habla de un país reprimido, abusado, que se acostumbró a vivir con “lo
que hay no más”. Las políticas públicas año tras año generaban una mayor
desigualdad, la promesa del esfuerzo para surgir se diluía ante la
atónita mirada de al menos tres generaciones que, desde el día que se
atrevieron a nacer, su destino ya estaba escrito en gran parte al menos.
Las
movilizaciones sociales nos han devuelto el sueño de un país más justo,
de un Chile realmente para todos. Este Chile debe proteger sus recursos
naturales, debe realmente ser dueño de su suelo y de sus aguas, un
Chile donde tengamos casas dignas, un Chile fuerte, donde el dinero no
se estanque en el 1% más rico.
Hoy
se está escribiendo un capitulo en la historia de Chile. Todos, sin
distinción, han entendido que nuestro sistema socioeconómico no puede
seguir como está, incluso, la primera dama hablo de “amiga, vamos a
tener que compartir nuestros privilegios”.
Sabe
que doña Cecilia, no queremos que comparta sus privilegios, lo que
queremos y pedimos la gran mayoría de esta larga y angosta franja de
tierra pasa por que la educación de calidad, la buena alimentación,
salud y pensiones dignas no sean un privilegio y se transformen en un
derecho real.
Los
cabildos autoconvocados nos han mostrado la otra cara de Chile. Por
años nos dijeron, incluso les creímos, que la sociedad no estaba “ni
ahí”, que no querían saber nada con la política. Pero no, esos millones
de manifestantes sí les interesa que pasa con su vida y su país. Sí
quieren participar y ser escuchados. Eso es maravilloso y da esperanzas.
Cabo
de Hornos no se queda atrás, acá también se vive con efervescencia este
momento. Se cuestiona el modelo que nos ha abandonado o relegado a la
última posición de la fila en el país, donde recién los últimos 4 años,
con el Plan de Zona Extrema, nos vino a dar un salto en calidad de vida,
que por supuesto, aún falta.
Como
alcalde de la ciudad más austral del mundo, me toca estar en un momento
único instalado por los vecinos, como su representante en diversos y
diferentes momentos. Sepan que seguiremos haciendo las cosas de frente,
sin esconder nada y de cara a la ciudadanía. Podemos cometer errores,
pero jamás podrán dudar de nuestras intenciones de querer ver un Puerto
Williams más robusto y grande.
Queridas
vecinas y vecinos, sigamos soñando todos junto, con espíritu cívico y
respeto por cada uno de los que habitamos Navarino. Sigamos luchando,
codo a codo, tomados de la mano, porque sólo así, Cabo de Hornos Crece.