Autonomía del Banco Central

En
la edición del día miércoles 5 de enero y a propósito de mi columna
¿Por qué Argentina tiene una inflación tan alta? recibo una respuesta
por parte del señor Eduardo Álvarez Mancilla que da sentido a esta
columna. Acertadamente el señor Álvarez me indica que dentro de la
ecuación que he entregado sobre la inflación en Argentina he dejado
fuera un factor importante y este es el Banco Central. Totalmente de
acuerdo.

En
muchas ocasiones los columnistas se centran en el resultado de la
economía -por ejemplo la inflación o el desempleo, por nombrar algunas- y
la verdad que estos aspectos son el resultado del comportamiento de los
agentes de la economía, es decir, de las empresas, de los individuos,
del sector financiero, del sector público y del sector externo. A
inicios de 1900 esta problemática se entiende de esta manera y se
comienza a examinar unos de los grandes inconvenientes de las surgentes
economías Latinoaméricanas que es el comportamiento de sus
instituciones. En otras palabras, los agentes de la economía son los que
llevan a los elevados niveles de inflación, de modo, que la solución es
promover políticas monetarias que logren sostener monedas fuertes y
presupuestos balanceados.

Es
con esto que surgen una serie de asesorías provenientes de EEUU -el
gran ganador de la Primera Guerra Mundial- para lograr ordenar a muchos
de sus socios comerciales y es con esto, que surge la figura de Edwin
Walter Kemmerer, más conocido como el Doctor Dinero. Su rol es
protagónico ya que se le encarga asesorar a distintos países latinos,
entre ellos Guatemala, Colombia, Chile, Ecuador, Bolivia y Perú. La idea
es la creación de Bancos Centrales que permitan dar sustentabilidad
económica. En Chile las propuestas del Doctor Dinero llevan a Alessandri
Palma a crear el Banco Central (1925), la Superintendencia de Bancos
(1925) y a dejar en carpeta la Contraloría General de la República
(1927).

En
sus inicios el Banco Central de Chile cumple funciones claras para la
estabilidad de la moneda, pero el real salto surge en 1989 cuando por el
ministerio de la ley Nº18.840 se le otorga autonomía del gobierno. Esto
es fundamental para el éxito de esta institución, ya que permite
alejarse de la intervención política e incluso de políticos que por
medio de medidas populares se les ocurran ideas tan descabelladas como
la impresión de billetes para sostener a la economía. Argentina es una
muestra de aquello con un Banco Central que ha perdido autonomía y se ha
visto sujeto al yugo del gobierno de turno.

En
la discusión constituyente actual en nuestro país son muchos los
sectores que solicitan que se mantenga la autonomía del Banco Central de
Chile por las razones escritas, incluso podríamos ampliar esta
autonomía a otros sectores, como por ejemplo, el Instituto Nacional de
Estadísticas (INE) en especial por la manipulación de cifras que vimos
en uno de los últimos Censos realizados.

Asimismo,
los observatorios laborales regionales deberían tener autonomía ya que
en la actualidad se encuentran silenciados por muchos Seremis que
entregan y analizan las cifras de empleo a su antojo y con escasa
expertiz en el tema. Incluso ¿por qué no contar con observatorios
regionales de políticas públicas autónomos y ciudadanos que se alejen de
la intervención de uno u otro sector político?

En
fin, esta es una discusión vigente e importante que permite construir
comunidad, de modo, que agradezco nuevamente a Don Eduardo Álvarez su
acotación que me ha dado espacio para extenderme en esta importante
temática. Saludos Cordiales.

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