Avances en Ley de Protección de Turberas

“Si dejamos el pompón ahí, si no lo cosechamos, se pudre y se echa a perder…” fue uno de los argumentos durante la tramitación de la Ley de Protección de Turberas, y que este marzo podría llegar, finalmente, a su aprobación en el Senado.

Sin embargo, prevalece la idea de que el agua, la turba y el pompón, pueden ser explotados de forma independiente, sin alterar el balance entre los tres. Pero es el peculiar proceso de pudrición del pompón que se da en estos ecosistemas el que permite la acumulación de turba. Y la turba no “se echó a perder”, sino que es la manera más efectiva de almacenar y prevenir que más Carbono sea emitido a la atmósfera, mitigando a futuro los efectos del cambio climático.

Vale destacar que de las turberas de pompón se pueden explotar económicamente tanto el musgo pompón como la turba. La discusión parlamentaria se concentró en el musgo pompón, ya que hay evidencias de que la cosecha artesanal y a baja escala puede ser realizada de manera sostenible, al menos en la Patagonia norte más templada, donde la tasa de crecimiento del musgo es comprobadamente mayor. Queda por redactar el reglamento, que definirá lo que se entiende por cosecha sostenible.

Afortunadamente, hay un amplio consenso para prohibir la extracción de turba en todo tipo de turberas. Recordemos que las turberas tardan miles de años en acumular turba, y para extraerla hay que drenar y secar el humedal irreversiblemente. De secuestrar gases de efecto invernadero, una turbera drenada pasa a emitirlos. Este es el avance más importante que esta Ley hace para la protección de las turberas a nivel nacional.

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