Avanzando en los vacíos que dejó el confinamiento

El
tiempo de confinamiento debido a la pandemia por covid-19, fue un
tiempo complejo para los procesos de enseñanza y aprendizaje, donde los
profesores tuvieron que poner un esfuerzo adicional para cambiar su
forma de enseñar, aprender nuevas estrategias y usar recursos menos
tradicionales. Este tiempo ha dejado distintas consecuencias tanto para
niñas y niños como para jóvenes. Dentro de estos aspectos, tal vez la
dificultad mayor se vio al momento en que debían enfrentar sus procesos
de aprendizaje, ya que las clases online no permitieron interacciones
docente-estudiante y aquellos que presentaban dificultades de
aprendizaje o de concentración vieron las horas pasar, sin un impacto
concreto. En el caso de niñas y niños pequeños (niveles transición y
primer ciclo básico) esta dificultad afectó, por ejemplo, el proceso de
aprendizaje de la lectura y escritura, retrasando en ellos habilidades
del lenguaje oral y escrito. Así también, en niñas y niños de los
jardines infantiles, se observó un retraso en el lenguaje oral
expresivo, en habilidades sociales, autonomía e independencia.

De
regreso a las aulas en forma presencial, es necesario contar con el
compromiso de las y los docentes, directivos y toda comunidad educativa,
para avanzar en los vacíos que fueron quedando, que marcan aún más la
brecha entre colegios públicos y privados. El uso de estrategias tanto
individuales como grupales, como, por ejemplo, retomar en forma
progresiva las habilidades fundantes de la lectura inicial,
complejizando paulatinamente durante el primer semestre el desempeño
esperado para niños y niñas, de tal forma de dar continuidad a los
aprendizajes que pudieron haber alcanzado. Para esto es relevante que
las familias estén informadas de la situación desventajada de sus hijos e
hijas y asuman el compromiso de cooperar en casa, acorde a las
sugerencias que entreguen sus docentes. Las madres, padres y tutores
pueden apoyar en casa el proceso, favoreciendo, por ejemplo, la
formación de hábitos de estudio, permitir conversaciones familiares con
alta participación de niñas, niños y adolescentes.

Resulta
igualmente relevante que los establecimientos tengan claridad de
aquellos niños, niñas y adolescentes que inician el año escolar en
desventaja, de tal forma de coordinar, junto al equipo de profesionales y
docentes, medidas que permitan la rápida nivelación de los más
descendidos, liderados por un equipo directivo y técnico-pedagógico que
promueva la toma de decisiones e implementación de medidas
contextualizadas a la realidad de cada centro educativo, los estudiantes
y sus familias. La pandemia mostró otras posibilidades para favorecer
el aprendizaje, las y los docentes cuentan hoy con herramientas
tecnológicas que facilitan el aprendizaje en el aula, es importante
continuar con ellas y dejar modelos de enseñanza más tradicionales.

Finalmente
se presenta el gran desafío de lograr incrementar los índices de
asistencia a las escuelas, sobre todo de los niveles iniciales, ya que
la ausencia a clases favoreció la desigualdad en el logro de los
aprendizajes. La permanencia en el aula, la interacción con pares y
docentes, la escucha atenta y participación activa en clases, sin duda
favorecen el aprendizaje.

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