Esta
semana la Cámara de Diputados discutió el proyecto que incorpora un
marco regulatorio aplicable a quienes se dedican al cuidado de personas
en situación de discapacidad severa.
Enhorabuena,
pues para nadie es un misterio que cuando se habla de discapacidad y de
personas dependientes, inmediatamente se piensa en políticas dirigidas
hacia la persona en situación de discapacidad, pero poco se
hablarespecto a quienes los cuidan.
Diversos
estudios señalan que esta figura -que en un 74%son mujeres-
experimentan cambios en las relaciones familiares y personales, en el
trabajo, su situación económica, en el tiempo libre y en su salud tanto
física como mental, situación que en países desarrollados como Alemania o
España ya está siendo abordada. Allí existeniniciativas sanitarias
completas que están específicamente direccionadas a los cuidadores y que
buscan palear todos los perjuicios que pudiera acarrear esta tarea, por
ejemplo, a través del otorgamiento de prestaciones monetarias para
familiares, amigos o personas contratadas directamente por quien
necesita asistencia; cursos de formación de familiares cuidadores y
voluntarios; ayuda social y psicológica, entre otras cosas.
En
Chile en cambio, la situación de los cuidadores ha sido por años muy
distinta. Se les ha invisibilizado y aparte, ya casi se ha normalizado
el complejo escenario que viven en su mayoría mujeres que a diario
entregan su vida por cuidar a otro -un hijo, un padre, un tío, un
abuelo- acercando su figura a la devoción propia de un mártir al cual
rendimos nuestro respeto por tanto sacrificio, pero que luego obviamos
tanto en el ámbito social, como estatal.
La
discusión de este proyecto es el principio de un largo camino que nos
queda recorrer como sociedad en el reconocimiento de los derechos de las
mujeres y los hombres que se dedican al cuidado de personas con
discapacidad. Ahora bien, el definir conceptos básicos que antes no
estaban consagrados es positivo, pero sigue siendo insuficiente ya que
necesitamos que exista una ley especial completa que regule en
particular los derechos y obligaciones de los cuidadores, más que
insertarlos en algunos artículos de una ley que fue creada para regular
la discapacidad.
Es
deber del Estado combatir el llamado “Síndrome del Cuidador/a” que
establece con claridad que la tarea de cuidar a una persona en situación
de discapacidad involucra una gran responsabilidad y un enorme esfuerzo
por parte del cuidador, factores que, si no se manejan en forma
adecuada pueden traer repercusiones físicas, mentales y socioeconómicas,
comprometiendo la vida y la salud no sólo del cuidador, sino también de
la persona dependiente.
Es
de esperar que la próxima semana este proyecto se apruebe en la
votación y que sus intenciones comiencen a traducirse en acciones
concretas como flexibilidad laboral, acceso a teletrabajo, apoyo
sicológico y físico, reemplazos, etc. porque ser cuidador no es fácil y
ellos también necesitan que alguien los cuide.