Se
ha transformado en una práctica, alabar a los expresidentes de la
república. Ya pocos recuerdan que Frei Montalva implementó la maldita
Ley de Reforma Agraria, con ayuda de Patricio Aylwin, que como senador
gestó una profundización de la ley original. Se dio paso a todo tipo de
injusticias, cuyas víctimas fueron miles de agricultores. Frei Montalva y
su partido entregaron el poder al marxista Salvador Allende. Aylwin fue
el responsable de la Ley Indígena, causante de gran parte de los
problemas que enfrenta hoy la Araucanía y otras regiones. También Aylwin
fue poco patriota, a la hora de defender nuestros límites frente a una
expansionista Argentina. De Allende, ni hablar, toda vez que a pesar de
todos los males que le generó a Chile, tiene estatua a metros del
Palacio de La
Moneda. Hoy nos enfrentamos a un terrible problema de delincuencia, de
crímenes a carabineros, de nuevos campamentos en torno a las grandes
ciudades y de millonarios gastos del Estado para solventar lo que genera
la inmigración ilegal. No hay dudas que bajo Bachelet se incubó este
problema que hoy afecta a todos los chilenos. Para recordar la historia
echamos mano a documentos oficiales de hace pocos años los que indican: “En
el Salón Montt Varas del Palacio de La Moneda, la Presidenta de la
República, Michelle Bachelet, junto a los ministros del Interior y
Seguridad Pública, Mario Fernández; de Relaciones Exteriores, Heraldo
Muñoz; de Hacienda, Rodrigo Valdés; y de Justicia y Derechos Humanos,
Jaime Campos, firmó esta mañana el proyecto de Ley de Migraciones, que
moderniza la normativa existente en esta materia”.
La Gobernante afirmó que “Chile es un buen país para vivir, trabajar o
estudiar. Por eso que va a seguir llegando gente que anhela realizar sus
proyectos en nuestra tierra, ya sea porque su país atraviesa por una
situación crítica, ya sea por motivos personales. Y son migrantes que,
en su abrumadora mayoría, vienen a sumarse al proyecto colectivo llamado
Chile, a aportar con su esfuerzo y su honestidad. Y traen consigo sus
capacidades y dignidad”. En esta línea, aseguró que “la única forma de
dar un marco que garantice el correcto encauzamiento de la migración, es
contar con reglas claras. Queremos dejar atrás la migración irregular,
porque es la puerta de entrada al abuso, de todo tipo, de chilenos y de
extranjeros. Es la causa de la vulneración de derechos y la precariedad
en muchos sectores laborales. Creemos que se puede equilibrar la
exigencia del cumplimiento de los deberes con el reconocimiento de
derechos de los migrantes”. Al mirar hacia atrás, una vez más observamos
que todas fueron palabras, promesas y falsas ilusiones. Los hechos
indican que la mayoría de los presos en el norte son extranjeros, que la
mayoría de los últimos crímenes han sido cometidos por extranjeros y
que el narcotráfico en Chile es controlado por extranjeros. ¿Quién se
hace responsable de esta pésima política pública llevada adelante por
una persona que buscaba hacerse famosa en organismos internacionales?
Esto lo consiguió, le rindieron honores, tuvo buenos salarios y vivió
como reina en Nueva York y en Ginebra. Hoy, no vemos de parte de la exPresidenta, arrepentimiento alguno. Sus excolaboradores la siguen alabando y los miles de ilegales,
delincuentes y asesinos siguen en Chile. ¿Quién juzga en nuestro
ordenamiento jurídico estas conductas irresponsables? La exPresidenta
concurre a darle el pésame a la familia del cabo asesinado, participa
en foros y no es interpelada por su responsabilidad en el origen del
problema. Recordarán los lectores los aviones nocturnos provenientes de
Haití, la superficialidad con que se trataba el tema y los discursos
oficiales en defensa de la hospitalidad chilena a tantos extranjeros que
buscaban “un mejor destino”. Hoy estamos frente a un problema
gigantesco, de muy difícil solución y sin culpables por su generación.
Bachelet y la frondosa estructura internacional de la ONU, le deben una
explicación al país por haber sido los principales responsables de
diseñar e implementar una política pública, cuyos nefastos efectos
estamos sufriendo todos los chilenos y cuya solución no se avizora en el
corto plazo. Hace unos años un “famoso” venezolano profesor de Harvard y
hace poco laureado como “Doctor Honoris Causa” de una universidad
chilena declaró: “Chile no crece pues hay muchos chilenos”. Hoy
podríamos afirmar: Chile no crece pues hay muchos extranjeros y entre ellos muchos delincuentes y narcotraficantes.