Baja cifra de nacimientos versus alta esperanza de vida

Durante
las últimas décadas la tasa de fecundidad en Chile viene experimentando
una caída sostenida, hasta llegar a su punto más bajo el 2012. Las
cifras del INE no mienten y generan preocupación. Este fenómeno ocurre
en la mayoría de los países desarrollados o que están en vías de lograr
esa condición. Pero esto conlleva una serie de desafíos para los que el
país se debe preparar y así abordarlos oportunamente. Uno de los
principales es el acelerado envejecimiento de la población, que vemos
con un sostenido aumento en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.
Algunas estimaciones proyectan que al 2040 los mayores de 65 años
superarán a los menores de 15 en el país. Aquello puede tener efectos
complejos, por ejemplo, en los sistemas de salud y previsional, debido a
que
estos
deberán hacerse cargo de un creciente número de adultos mayores y con
mayores expectativas de vida, además del impacto que esta realidad puede
significar para la productividad del país, al producirse una
disminución de la fuerza laboral. En nuestra zona este fenómeno ya está
generando preocupación en las autoridades de salud y trabajo. Debiera
n
aumentar la cesantía y el gasto operacional en los hospitales. ¿Qué
hacer? Un factor de alta incidencia dice relación con el alto costo
asociado a la educación de los hijos. Allí puede haber una contribución
importante del Estado, eximiendo a lo menos de impuesto al gasto que
realizan las familias, y también a través de becas, créditos o subsidios
focalizados; asimismo, avanzar en facilitar a la mujer su desarrollo
profesional y familiar también sería un poderoso incentivo. Todos estos
aspectos son tocados por distintas políticas públicas, pero de manera
inorgánica y sin la prioridad que merece
n.

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