En muchas ocasiones hemos escuchado de distintos indicadores que rodean a la economía, como el Imacec, el PIB, el IPC, entre otros. Pero la verdad, que a veces no entendemos mucho en que consisten, y además, los economistas no se dan el tiempo de enseñar estos temas con “peras y manzanas”.
Esta semana se celebró en Santiago -para variar- una de las reuniones del Banco Central sobre la Tasa de política monetaria (TPM). Lo primero que debemos saber, es que existe un calendario de reuniones, es decir, estas reuniones no son una “junta” de amigos que le gusta la economía, sino más bien son actividades programadas en determinados periodos del año. La última reunión fue este martes 5 de septiembre, mientras que las próximas, serán el 25 de octubre y el 19 de diciembre. Es probable que el lector este pensando que estas reuniones son como un consejo de curso con muchos apoderados que esperan ansiosos dar su opinión, pero la verdad que, el consejo está formado por 5 integrantes; si… por 5 integrantes que votaron en esta ocasión si es necesario subir, mantener o bajar la tasa de política monetaria.
Pues bien, ya sabemos que estas reuniones están programadas, que existe un consejo, pero ahora, debemos dar algunas luces sobre lo que significa la tasa de política monetaria (TPM), que es lo que votaron el último martes 5 de septiembre.
La tasa de política monetaria (TPM) es la tasa a la cual el Banco Central le presta “dinero” a los bancos comerciales, pero que a su vez incide en todas las tasas del sistema financiero. Expliquemos esto con “peras y manzanas”.
Imaginemos que vamos en nuestro automóvil por la carretera, y vamos acompañado por un copiloto que tienen la función de indicarnos nuestra velocidad. En parte del camino, este copiloto nos indica que hemos tomado una velocidad muy alta, de modo, que debemos apretar el pedal de freno para disminuir dicha velocidad. En otra ocasión, nos indica que vamos muy despacio, de modo, que debemos soltar el pedal de freno para tomar algo de velocidad.
En este relato, el copiloto es el banco central, y el pedal de freno es la TPM. Es decir, en ocasiones la velocidad del dinero va muy rápido en nuestra economía, de modo, que debemos tratar que esta velocidad disminuya y para aquello subimos la TPM. En otras ocasiones vamos algo más despacio, de modo, que debemos bajar la TPM.
Cuando existe dinero disponible, los hogares pueden consumir, ahorrar y también pagar deudas e impuestos. Producto de la pandemia ocurrió esto y algo más. Primero, existió un problema con la producción que provocó que los oferentes (vendedores) subieran sus precios, pero también ocurrió, la entrega de los retiros de fondos previsionales, el famoso 10%. Esto generó, la tormenta perfecta.
Por un lado, el precio subía por la oferta y por el otro, el precio también subía por la demanda. Por las medidas del Banco Central este escenario quedó atrás; forma parte del pasado. Y ahora tenemos una inflación interanual del 6,5%, quiere decir que los precios están regresando a la normalidad, de modo, que puedo soltar algo el pedal de freno para que el vehículo tenga estabilidad. Es por esto, que el consejo del Banco Central ha tomado la decisión de bajar la TPM a un 9,5%. ¿En qué nos afecta esto?
Más que afectar, comienza a estabilizar lentamente el interés que nos cobran al momento de pedir cualquier préstamo en el mercado financiero. Si bien, aún la situación no es la ideal, es seguro que en la próxima reunión del Banco Central se entregará una nueva baja de la TPM. Estaremos atentos al mes de octubre.