Según
una Encuesta Casen, el 19,3% de los chilenos tiene más de 60 años; se
espera que para 2050 lleguemos a ser la nación más longeva de
Sudamérica, donde los adultos mayores podrían representar más del 28 por
ciento. Esa evolución plantea grandes desafíos culturales, sociales y
económicos para todo el país. Para la Región de Magallanes y Antártica
Chilena el tema es preocupante porque el índice de natalidad en la zona
más austral es inferior al promedio nacional y la esperanza de vida está
por sobre la media de Chile. La misma encuesta Casen muestra que los
índices de pobreza en la tercera edad son significativamente menores que
en otros tramos etarios: si la cifra nacional es de 8,6%, entre los
mayores de 60 años alcanza al 4,5%. Inciden en ese resultado los aportes
del pilar solidario de pensiones, pero al mismo tiempo ello hace
patente que, conforme avance el envejecimiento, la presión sobre el
sistema previsional se hará cada vez mayor, lo que justifica medidas
como el aumento de la cotización y los incentivos para postergar la edad
de jubilación. Es indicativo de la calidad del actual debate público el
que, a propósito de la reforma en trámite en el Congreso, estas
dimensiones aparezcan eclipsadas por la discusión en torno a crear un
discutible ente público administrador de fondos. Los desafíos que
enfrenta el país son altos y las políticas que se deben aplicar deben
ser muy bien analizadas para estar preparados. Nuestras nuevas
autoridades regionales tiene este gran desafío y también deben comenzar a
anticiparse y estudiar al fenómeno que se dará con fuerza en
Magallanes.