Balance, reflexiones y expectativas para el año que comienza

Una
vez más nos sorprendemos observando cómo se desprende la última hoja
del calendario, y así como si nada, vuelve a transcurrir un año más,
raudo, veloz e inexorable, momento siempre propicio para el balance, las
reflexiones pertinentes y las expectativas para el nuevo ciclo que se
inicia.

Llegó
el esperado momento de evaluar, considerar y reconsiderar lo realizado o
lo postergado. Probablemente convendrá conmigo que, el año que se
despide, ha sido de variadas vivencias que afectan a diferentes ámbitos
de nuestra vida, donde, lamentablemente, las preocupaciones por lo
general, se llevan la mayor parte de las impresiones.

La
irrefrenable inflación y el aumento del costo de vida ha sido una de
las situaciones complejas con las que hemos tenido que aprender a
convivir, a reestructurar las economías familiares, a aprender a hacer
rendir el presupuesto para cuidar el bolsillo, mientras la propuesta de
una nueva carta magna se llevó otra parte del debate, más del lado de la
política partidaria y de las portadas mediáticas, que de la realidad
pragmática de la ciudadanía, ampliando la brecha que separa la vida
diaria de las personas de la que habitan los voceros y los dirigentes.

El
nivel de violencia no deja de sorprendernos, asombrarnos y
preocuparnos. El país ha atravesado durante este año, quizá, uno de sus
episodios más complejos en materia de inseguridad, marcado por hechos de
inusitada peligrosidad generando una sensación de miedo generalizado
que no se detiene y donde las respuestas tardan en llegar, más allá de
algunos intentos.

El
escenario es bastante incierto en este sentido; cuesta ponerse de
acuerdo en cuanto a las medidas que deben ser adoptadas, y mientras eso
ocurre y desfilan las acusaciones de responsabilidades, otro hecho
delictivo afecta a alguien en algún lugar del país.

No
estábamos acostumbrados a las nuevas modalidades delictuales que hoy se
observan y es urgente ponerle freno. De nada sirve intentar bajar el
perfil a la gravedad de la situación.

Algo
similar ha ocurrido con los hechos conocidos como caso convenios y todo
el arrastre de eventos que siguen saliendo a la luz echando por tierra
la poderosa “superioridad moral”.

Claramente
faltarían páginas para seguir resumiendo un año movido como el que se
va. De hecho, la vida es como eso, un cúmulo de acontecimientos en donde
los principales protagonistas de esta gran obra de estreno permanente,
somos todos.

De
manera voluntaria o no tanto, todos resultamos ser guionistas o
aportamos a la puesta en escena y en la definición de roles que
asumimos.

Es
imposible dejar de lado los conflictos bélicos internacionales que
miramos a la distancia no sin asombro por tantas víctimas, entre ellas
niñas y niños y donde los organismos internacionales no han podido tener
la fuerza ni la determinación necesaria para poner un término
definitivo. ¿Qué lleva al hombre a cometer actos de este tipo?

Finalmente,
creo que resulta preciso y pocas horas de concluir este nuevo año,
elevar nuestra mirada hacia la inmensidad del universo y escudriñar la
presencia del ser supremo que ha sustentado en su bondad y misericordia
este mundo, y ha manejado con sabiduría y amor las manecillas de nuestro
tiempo, permitiéndonos exclamar esta noche, durante el paso de un nuevo
año, “… hasta aquí nos ayudó Jehová”. Feliz y venturoso año 2024 para
todas las familias en cada rincón de nuestra región y del país.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS