La
problemática de la violencia intrafamiliar (VIF) sigue siendo por
décadas una de las mayores problemáticas que tenemos en la Región de
Magallanes y Antártica Chilena.
No
ha habido forma de bajar las duras cifras que nos posicionan a las
regiones australes del país, Aysén y Magallanes, como las líderes del
triste ranking de VIF.
Las
notas policiales respecto de esto lamentablemente son una constante.
Esto es un flagelo que afecta a toda la sociedad magallánica.
Es una situación de abuso de poder o maltrato, físico o síquico, de un miembro de una familia sobre otro.
En
el caso del físico, implica actos que atentan o agreden el cuerpo de la
víctima, tales como empujones, bofetadas, golpes de puños, golpes de
pies; mientras que el síquico comprende actitudes que tienen por objeto
causar temor, intimidar, y controlar las conductas, sentimientos y
pensamientos de la persona a quien se está agrediendo, como las
descalificaciones e insultos.
Según cifras oficiales, anualmente Magallanes presenta más de 800 denuncias y los detenidos por estos hechos superan los 300 al año.
Existe
también un estudio que indica que las mayores denuncias por VIF en
Magallanes se realizan en los estratos socioeconómicos más bajos, pero
se ha constatado que esa cifra esconde una realidad: en los segmentos
más altos se oculta por el constante temor de la mujer.
Causas
para la violencia puede haber muchas, pero todo pasa por la poca
tolerancia que hoy existe. ¿Qué está pasando? Falta de cariño y
comprensión al interior de la casa y en eso la solución solo viene a
puertas cerradas.
Magallanes debe salir luego de estos vergonzosos rankings.
Por eso es imprescindible que los organismos del Estado se pongan a
trabajar arduamente en solucionar las problemáticas sociales que tiene
nuestro país.
En Magallanes hay harto trabajo que hacer y no hemos visto cómo se ha mejorado en estas temáticas durante el último tiempo.