El
alevoso asesinato de tres Carabineros la madrugada del sábado, hecho
que tuvo lugar en la Región del Bío bío, específicamente en la
localidad de Cañete, tras una emboscada, ha generado no solo una
justificada indignación ciudadana, sino que además ha motivado una
amplia respuesta desde el mundo político, que ha transmitido muestras de
respaldo a la institución y se ha comprometido a avanzar en la
aprobación de una serie de normas que brinden mayor protección a la
labor policial, pero además desde la oposición se está exigiendo al
Gobierno y al poder legislativo un mayor respaldo, más allá de los
discursos.
El
crimen de estos tres funcionarios, quienes tenían una reconocida hoja
de vida, fue cometido a manos de desconocidos terroristas.
Estas
muertes ciertamente conmocionan no solo por el drama humano y familiar
que esconde cada uno de estos episodios, sino porque además exponen en
toda su crudeza el alto nivel de peligrosidad que ha alcanzado la
delincuencia y el crimen organizado. En tal sentido, estos asesinatos
cuando menos han tenido como efecto la apertura de un intenso debate
acerca de la importancia de relevar el rol de las policías en tanto
brazo esencial del Estado para hacer efectivo el estado de derecho, y la
necesidad de asegurar que el ordenamiento jurídico entregue las
herramientas necesarias para cumplir efectivamente esta tarea.
Esto,
que hoy se presenta como algo evidente, no fue el predicamento que se
observó en el pasado reciente, donde incluso sectores políticos que hoy
ocupan responsabilidades de gobierno se encargaron de denostar la labor
de Carabineros, socavando la autoridad de los policías y presentando su
quehacer bajo un constante manto de sospecha de abusos. Hoy, en cambio,
se advierte una reacción muy distinta -partiendo por el propio
Presidente de la República, quien nuevamente ha manifestado su total
apoyo a la institución, e incluso ha hecho ver su intención de acompañar
operativos policiales en terreno-, lo que ciertamente es bienvenido y
permite empezar a construir una estrategia mucho más coherente para
enfrentar el delito.
Hoy el país está de duelo , basta de discursos y vamos a la acción, no queremos más carabineros muertos.