Bebidas alcohólicas: ¿Sabemos lo que bebemos?

Durante las Fiestas
Patrias, entre otras festividades, se origina un aumento en la demanda
de alcoholes y bebidas alcohólicas, productos cuya producción y
comercialización se encuentran reguladas por Ley N° 18.455, que fija
normas y regula materias relativas tanto a las bebidas alcohólicas, como
a vinagres y alcoholes etílicos.


Es así que, para dar cumplimiento a la normativa vigente el Servicio
Agrícola y Ganadero regularmente realiza fiscalizaciones a productores y
comerciantes que expenden bebidas alcohólicas, actividad que contempla
la captación de muestras, que posteriormente son sometidas a análisis de
potabilidad en el laboratorio regional de química enológica.

El
objetivo de esta fiscalización es garantizar que los productos
comercializados cumplan con los estándares de calidad y seguridad
establecidos por Ley, verificando la aptitud de consumo de los productos
disponibles, y controlando que la producción y comercio de estos se
ajusten a los requisitos exigidos a cada uno de ellos según la normativa
vigente.

En
este sentido, la regulación nacional es clara al señalar que toda
persona que produzca, envase, comercialice, importe o exporte productos
regulados por la Ley N° 18.455 debe informar al SAG sobre su inicio de
actividades a través de un formulario especial que proporciona el
Servicio para tal efecto, con lo que quedará inscrito en el registro que
lleva la institución. Esta normativa también aplica a los
emprendimientos que promueven envíos de cócteles “artesanales” a
domicilio, forma de comercialización que ha ido en aumento durante los
últimos años.


Por ello, ad portas de las Fiestas Patrias, creemos importante que la
comunidad esté en conocimiento de esta normativa, teniendo en
consideración, por ejemplo, que la chicha es el único producto que la
ley autoriza a comercializar al público en envases abiertos y, por tal
motivo, siempre existe la posibilidad de que pueda ser adulterado una
vez comercializado por el elaborador. Las infracciones más comunes que
han sido detectadas a nivel nacional por SAG, son: la adición de agua y
azúcar; uso de edulcorantes artificiales no autorizados (sacarina, entre
otros); uso de preservantes no autorizados o autorizados empleados en
exceso; y elaboración de chicha a partir de materias primas no
autorizadas.

Y
si bien, durante las festividades nuestra labor como garantes del
origen y aptitud para consumo humano de vinos, bebidas espirituosas y
productos alcohólicos en general, redobla esfuerzos a través del
incremento en la fiscalización a botillerías, restaurantes, centros
nocturnos de entretención, ramadas y fiestas costumbristas, nuestro
principal llamado será siempre al autocuidado de consumidores, a fin de
que eviten la adquisición de productos a través de canales de venta
informales o de proveedores no autorizados, y de este modo prevenir el
consumo de bebidas no aptas o no potables y las consecuencias que esto
pudiera conllevar.

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