La
“retención al talento” que premió con onerosos bonos a 13 ejecutivos de
la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), en una iniciativa impulsada en
el mandato presidencial de Michelle Bachelet, provocó ayer una
indignación generalizada. Se repartieron 500 millones de pesos entre 13
personas y lo que más
molesta es que esto se destapa en medio de la mayor crisis sanitaria y
económica por la que atraviesa el país en 100 años. Y ayer fue la propia
ENAP la que confirmó el pago de millonarios bonos a sus ejecutivos y
también trabajadores sindicalizados entregados durante el último tiempo,
uno de ellos particularmente cuestionado desde la creación de una
comisión investigadora en el Congreso por irregularidades financieras en
la petrolera estatal. El más polémico fue el denominado “bono a la
retención del talento” que fue pagado solo a 13 altos ejecutivos y que
ENAP justifica como incentivos para que no se vayan al sector privado,
donde eventualmente se paga más que en el público. Y la pregunta que nos
hacemos los magallánicos es, ¿dónde estaban nuestros parlamentarios en
su rol fiscalizador? ¿Por qué ninguno alzó la voz en su momento? ¿Por
qué no dijeron nada al respecto? No es una buena señal. Son quienes en
ese momento, en pleno mandato de Bachelet debieron haber hecho presente
un malestar que hoy tiene toda la comunidad magallánica. Es
impresentable, que mientras hoy muchos de los nuestros se han quedado
sin trabajo y que por primera vez en mucho tiempo viviremos una crisis
en nuestra economía regional, haya personeros que ostentarán millonarias
regalías de una empresa del Estado. Durante estos días la empresa
también comenzó el pago a cada uno de sus trabajadores de planta y que
están en los distintos sindicatos en el marco de una negociación
colectiva adelantada. En esta oportunidad se paga un bono de 8,5
millones de pesos a cada trabajador más 210 días de trabajo, los que se
entregarán en dos cuotas con 105 días en enero de 2021 y los otros 105
en enero de 2022.