Boric carta presidencial

Hace
aproximadamente 10 días, el diputado por Magallanes Gabriel Boric,
desde el Cerro de la Cruz en Punta Arenas, le anunciaba a todo Chile que
sería una opción para ser candidato a la presidencia de Chile.

Si
mi memoria no me falla, el hijo de esta tierra debe ser el competidor
más joven en la historia en buscar llegar al principal cargo del país,
arrebatándole ese sitial a Marco Enríquez Ominami, que ostentaba ese
decoro tras su fallida competencia contra Frei y Piñera.

Quiero
comenzar confesando que nunca he votado por el diputado, pero que
claramente pertenezco a su misma generación que vio la posibilidad de
ingresar a la política como una forma de cambiar el mundo en el que
vivimos. Es difícil en este tiempo, con tanto manoseo, desprestigio y
sinsabores que tiene esta actividad.

Hoy
quiero saludar el coraje y valentía de Gabriel. Quiero agradecer que
uno de los nuestros, un magallánico, se atreva a disputar el poder
central del país; tal como lo hizo Carolina hace 4 años atrás. No puede
significar más que orgullo, independiente de todas nuestras posturas y
diferencias políticas, que todo Chile ponga su mirada en el sur del sur,
en una región extrema, para conversar en el mañana que queremos
construir entre todos y todas.

Aprovecho
de pedir que queden las mezquindades afuera, que los adversarios
políticos vayan al debate con ideas y no con la “copucha” del fin de
semana. Voy directamente a la carta entregado por el rector de la
Universidad de Magallanes (UMAG), donde en ningún momento demuestra
adherencia ni apoyo a Boric, si no, simplemente hace un reconocimiento,
tal como esta columna, al arrojo de alguien que nació a las orillas del
Estrecho de Magallanes.

Me
alegra de la forma constructiva que se ha iniciado su campaña.
Propositiva, convocante y que busca la unidad de un sector, que por
necesidad y obligación ante todo Chile, debemos ser capaces de poner los
mínimos comunes por delante para el futuro esplendor que todos
esperamos concretar con un Gobierno progresista que firme la tan
anhelada nueva Constitución.

Tengo
esperanza en este nuevo proceso que comienza en todos los que creemos
en la necesidad de poner por delante los derechos humanos, la defensa de
los ciudadanos, dejar la criminalización por lugares de dónde vives o
cuánto tienes.

Quiero
creer que acá estaremos todos los que dejaremos atrás el neoliberalismo
impuesto; que acá estaremos los que respetemos el medio ambiente, los
que quieran a los hombres y mujeres libres y en igualdad de derecho.

No
tengo dudas, en esa primaria amplia, como adversarios, pero jamás como
enemigos, nos vamos a encontrar. Mientras tanto, te deseo todo el éxito
en esta nueva etapa Gabriel.

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