Borrador constitucional: un texto que está siendo mirado con lupa

El próximo 4 de
septiembre los chilenos y chilenas concurriremos a las urnas para
pronunciarnos sobre la propuesta que se nos entregará en torno a la
nueva Constitución; será con voto obligatorio y tendremos dos opciones,
apruebo o rechazo.

No
hay duda de que el proceso de redacción del texto del borrador que hoy
está en manos de los constituyentes que conforman las tres comisiones,
Armonización, Preámbulo, Normas Transitorias, tuvo un largo camino no
exento de polémicas, que fueron de público conocimiento y que la
ciudadanía no vio con buenos ojos algunos de los actos que ocurrieron
durante el proceso de elaboración de este borrador, que está siendo
leído letra por letra y mirado con lupa.

Pero
hagamos un poco de historia para recordar por qué llegamos a este
proceso que aún está en curso. La historia en torno a una nueva
Constitución es reciente, nace en octubre del año 2019 con el “estallido
social”, que dio pie al acuerdo suscrito en noviembre del mismo año, en
donde surgió la iniciativa de convocar a un plebiscito para que la
ciudadanía se pronunciara si aprobaba o rechazaba una nueva Constitución
para Chile.

El
resultado del plebiscito fue contundente para el apruebo, cerca del
ochenta por ciento se pronunció a favor de tener una nueva Carta Magna y
reemplazar así la Constitución que nos rige desde el año 80, que si
bien durante estos años ha tenido modificaciones, fue escrita en
dictadura y cuyo proceso de votación no fue transparente. Por ello, la
redacción de un nuevo texto cobró tal relevancia que despertó muchas
expectativas, más aun cuando fuimos los propios chilenos y chilenas que
elegimos a quienes serían los responsables de elaborar en democracia una
nueva Constitución.

Pero
cuál es el panorama que hoy tenemos en torno a lo que será el resultado
del plebiscito de salida. Lo cierto es que actualmente se ha instalado
una incertidumbre ante las dos opciones que serán sometidas a votación
el 4 de septiembre, incertidumbre que surge por los resultados de las
encuestas que se han venido conociendo desde enero a la fecha, que
marcan una tendencia al rechazo.

No
hay duda que los resultados de estas encuestas son una radiografía del
momento y nadie puede asegurar que reflejan lo que ocurrirá en el
plebiscito de salida. Pero lo que sí está claro es que nadie imaginó que
después del contundente triunfo del apruebo en el plebiscito de entrada
estaríamos hablando de una tendencia adversa a poco más de tres meses
de la votación.

Ante
este panorama se han levantado muchas voces y debates por quienes están
por una u otra alternativas. Sabemos que de ganar el apruebo el camino
está trazado y Chile tendrá una nueva Carta Magna, la cual será puesta
en marcha conforme a normas transitorias y en los plazos establecidos.

Pero
qué pasará si gana el rechazo, qué caminos seguiremos a contar del 5 de
septiembre. Como sabemos que de ganar esta opción seguirá vigente la
actual Constitución, pero está que la gran mayoría de los chilenos
quiere un nuevo texto, tal como lo dejó reflejado en octubre del 2020.
Por ello es de vital importancia que desde hoy el mundo político avance
en un acuerdo que establezca una ruta a seguir desde la misma noche del 4
de septiembre próximo, pues ninguna de las dos opciones tiene un
triunfo asegurado.

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