Poco
o casi nada se habla de cuáles son los efectos prácticos que tendría
para el país el que se apruebe el borrador de la nueva Constitución, el
próximo 4 de septiembre. Si usted piensa que no habrá consecuencias, se
equivoca, porque el sistema general de funcionamiento de Chile cambiará,
de ganar la opción “Apruebo”.
Usted,
¿se ha preguntado cuáles serán los efectos de las nuevas obligaciones
que se impondría al Estado en el cuidado del medio ambiente y el
reconocimiento expreso de los pueblos originarios y derechos específicos
para ellos?
Recordemos
que, precisamente, hace unos días, varias organizaciones de la región
de Los Lagos, incluyendo los de la salmonicultura, expresaron una
opinión crítica sobre la propuesta de los convencionales.
El
incorporar la autonomía y el autogobierno de los pueblos originarios y
los derechos a la protección de sus territorios marítimos y la
naturaleza, es una situación que, sin duda, nos obliga a estar alertas,
porque ocasionará consecuencias.
Por
ejemplo, en el artículo 29 del borrador se expresa que “los pueblos y
naciones preexistentes al Estado deberán ser consultados y otorgar el
consentimiento libre, previo e informado en aquellas materias o asuntos
que les afecten en sus derechos reconocidos en esta Constitución”.
Recientemente,
Juan G. Navedo, del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la
Universidad Austral de Chile, sostuvo que la nueva Constitución “debe
establecer un marco regulador mucho más restrictivo para los procesos
extractivos
y la fiscalización, como en cualquier país desarrollado, del origen de
los insumos, caracterización y destino de los residuos y efluentes de
las industrias en relación con los recursos naturales existentes en las
áreas donde las industrias ejercen su actividad”.
Agregó
que “es especialmente importante que se establezca cuanto antes una
moratoria al cultivo del salmón en Chile, para evitar que se sigan
expandiendo por la Región de Magallanes, al menos, hasta que exista un
nuevo marco regulatorio derivado de la Convención Constitucional”.
Se
dice que la nueva Constitución puede traer complejidades para las
salmoneras. Esto, porque hay normas relacionadas con el medio ambiente,
que son poco claras sobre cómo pueden afectar la operación de la
industria acuícola.
Cuando
hablamos de las normas referidas al reconocimiento de los pueblos
indígenas, no se sabe cuáles serán las atribuciones de los pueblos
indígenas y tampoco cómo será la relación entre los empresarios que
operan en determinadas zonas que, supuestamente, corresponden a
territorios indígenas.
Precisamente,
uno de los sectores que se puede ver afectado negativamente es el
salmonero, al no haber claridad. Como se darán cuenta, el borrador de la
nueva Constitución puede terminar siendo el comienzo de un gran desastre para el país.