Breve análisis electoral

1.-
Aunque los políticos se autofeliciten, la participación ciudadana de un
41% es un fracaso para todos. En estas elecciones, en donde se elegía a
quienes deberán redactar un texto constitucional distinto al vigente,
que menos de la mitad haya ido a votar, muestra que la mayoría no cree
ya a los políticos, ni siquiera a la nueva camada, que ha terminado
convirtiéndose en lo que critican. 2.- El Gobierno fue y sigue siendo un
lastre demasiado pesado para su sector político. Y si a esto se le suma
la absoluta falta de convicciones ideológicas para mostrar a la
ciudadanía un camino distinto a la izquierda política, el resultado de
la derecha, que en su mayoría es tributaria del pensamiento y actuación
de este Presidente y del Gobierno, el resultado electoral del
oficialismo es desastroso. 3.- La derecha chilena demuestra una y otra
vez la falta total de ideas propias y que en el mundo caracterizan a
este sector. Escuchar a altos dirigentes políticos derechistas hablar y
opinar de la misma manera que dirigentes de izquierda es patético. 4.-
La vieja Concertación está en agonía. Por querer ser más izquierdista,
por tratar de ser más populista que los partidos del Frente Amplio, se
ha desdibujado y aquel sector, que representa de manera genuina el
pensamiento neomarxista, les ha sacado una gran ventaja. 5.- Mientras la
centroizquierda puede ser reemplazada por otro sector político, que
está más a su izquierda, la derecha y centroderecha actualmente no
tienen reemplazo, por lo que el porcentaje obtenido en la votación para
la Constituyente, aunque reducido casi a su mínima expresión, representa
el bastión duro e inexpugnable de dicho sector. 6.- El centroizquierda
tiene una posibilidad de redimir su actual situación y estará dada por
cómo actúe y vote en la Convención Constitucional. Si se alinea con la
izquierda populista irá camino a su definitiva extinción. Si, por el
contrario, aparecen como un dique a las aspiraciones populistas y
técnicamente inviables a largo plazo, podrán llegar a tener otra
oportunidad de los electores, que premiarán su seriedad y convicciones.
7.- La derecha debe despiñerizarse, es decir, tomar un camino distinto
al que ha fijado el actual Mandatario desde su primer gobierno hasta
hoy. Al terminar su primer periodo dejó a la derecha derrotada y a la
Nueva Mayoría con mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y el Senado
para el periodo siguiente. Ahora, al término de su segundo gobierno,
está dejando un páramo en la derecha, sin capacidad de influir en el
texto constitucional que se redactará. La derecha debe independizarse de
ese camino que es temeroso frente a la izquierda, que trata de tomar
sus ideas y apela a su imaginario, antes que sin complejo, decir que la
libertad es el camino del progreso y desarrollo de los pueblos; que la
identidad nacional es la base de la chilenidad, contraria al globalismo,
y que los valores de la familia y la vida son anteriores y superiores
al Estado. 8.- Se debe dejar de agitar el fantasma comunista. Entre más
se habla mal de esa perversa ideología, más gente no creerá ese
discurso, pues antes que demonizar una ideología política y advertir que
el camino del marxismo es uno sin retorno, lo que corresponde es
blandir banderas propias, que tanto progreso han traído al mundo. 9.-
Por responsabilidad política las directivas de Chile Vamos deben
renunciar, junto a sus directivas regionales y comunales. Se requiere
una señal potente a la ciudadanía, y esta comienza por dar un paso al
costado y asumir la responsabilidad por los resultados electorales.

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