Buenos ciudadanos

Desde el 18 de octubre los buenos ciudadanos que salieron y salen a marchar, son secundados por delincuentes que vandalizan, saquean, incendian, rayan, insultan, golpean y asesinan. Son más de cuatro meses en que un grupo de marginales, anarquistas, delincuentes comunes, narcos y extremistas han destruido la convivencia regional, transformando particularmente a Punta Arenas en una zona de guerra con edificios, casas y comercios tapiados esperando el embate de hordas violentas. Basta caminar en torno a la Plaza Muñoz Gamero y calles aledañas para observar en los rostros de los magallánicos de corazón la silente tristeza, angustia e inseguridad que les produce caminar en una ciudad de la cual tenían razones para sentirse orgullosos. Este mes de marzo se anuncia con el recrudecimiento de la violencia, a pesar de los proyectos de ley para dar respuestas a las demandas sociales y a pesar del plebiscito sobre un eventual proceso constitucional. A los enemigos de la libertad de las personas, de los credos religiosos, del orden en sociedad no les importa: el bienestar de la familia magallánica no es relevante para sus objetivos. Es el mes de la resurrección de los Cambiazo, Riquelme y artilleros, que bajo el delirio del alcohol y drogas, buscarán destruir lo obrado por el esfuerzo de generaciones de magallánicos. Es de esperar que la acción de Carabineros y PDI sea eficiente en el resguardo del orden y los tribunales de justicia actúen castigando a los malhechores y protejan a las víctimas, es decir, a todos quienes queremos vivir en paz. Como muchos magallánicos me pregunto: ¿por qué no se aplica todo el rigor de la ley los ideologizados delincuentes? ¿Quién creó a esos jóvenes marginales? Pareciera ser que ellos son principalmente jóvenes, provenientes de hogares disfuncionales o hijos de padres que no supieron criar con amor, buenos ejemplos y disciplina, si no que bajo violencia, odio y resentimiento. Por ello, no pocos son irrespetuosos y violentos, crédulos de ser dueños de una verdad absoluta cultivada bajo el halo de la ignorancia. Son los postergados y olvidados que han buscado refugio en colectivos donde son utilizados para canalizar su odio y frustración contra la sociedad y el sistema. Son usados como carne de cañón por seudo-ideólogos que desde las sombras azuzan  la hoguera. Los magallánicos que amamos nuestra tierra, sabemos que la inmensa mayoría desea vivir en paz, y que más allá de las legítimas diferencias entre Aprobar o Rechazar una nueva constitución o la forma en que subsanamos las demandas sociales, reconocemos y acogemos a nuestro prójimo como miembros del mismo hogar, y por tanto, anhelamos cuidarnos mutuamente. Por ello, una vez devuelta la convivencia cívica e  impuesto el orden público, deben venir los tiempos en que como sociedad magallánica no olvidemos a estos delincuentes, jóvenes rebeldes y postergados por condición u opción, para sin desprecio saber quiénes son y el por qué de sus vidas. De esta manera, podremos tenderles la mano, y tal vez, logremos despojarlos de sus cadenas de odio y resentimiento para que logren ser ciudadanos de bien.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS